Detrás de las cámaras

El primer viaje -¿o debería denominarlo escapada?- que grabé en vídeo con la intención de luego editar para Youtube, fue un puente que pasamos en Michoacán (México).

Yo notaba a Mikel un poco reticente, la verdad. Su cara -sin quererlo- expresaba algo así como “la turra que me está dando con la cámara en los morros todo el rato”.

Por supuesto, íbamos sin guión -por no tener, no teníamos ni un plan cerrado- así que toooodo lo que yo le iba contando a la cámara parecía bastante repetitivo. Yo -o eso creía- sabía lo que hacía; más o menos. Algo -no demasiado- he editado en mi vida, y tenía claro que era mil veces mejor que sobraran tomas a que faltaran. Total, hoy en día los ‘megas’ no cuestan dinero… ¿no? Pues eso. Yo habla que te habla, graba que te graba.

Y Mikel a ratos medio desesperado. No le culpo. El hecho de ir registrando (casi) todo lo que haces, supone moverte a un ritmo algo más lento, y hacer algún que otro stop en el camino. Pero quería probar.

Me pasé una semana montando el vídeo final; creo que tenía una hora de material -¡de un viaje de 3 días!- y conseguí resumirlo a unos 10 minutos. ¿Pasable, no? Lo que más ilusión me hizo fue ver la cara de Mikel cuando se lo enseñé. Por lo visto tenía muy poca fe en que de aquello saliera algo ‘fumable’, y la edición final le gustó mucho. Creo que me dijo algo así: “la verdad, yo te veía grabando y pensaba ‘qué horror va a ser esto, si no tiene hilo narrativo, y no para de grabar’, pero jo***, te ha quedado guay y es divertido”. Y yo, con una sonrisa de oreja a oreja.

Porque -y así lo pienso cada vez que me tomo el trabajo de editar nuestras cosas- aunque nadie vaya a verlos, yo los guardaré como oro en paño, y dentro de unos años me hará súper feliz volver a verlos. Si llegamos a viejitos -juntos- ya ni te cuento… pero no voy a correr tanto. Tengo una memoria horrible, así que dentro de dos años podré verlos y sorprenderme. Seguro. Y con eso me sirve. 100%.

Aquí -haciendo clic- puedes ver ese primer vídeo del que hablo. Al clicar, el vídeo se abrirá en una nueva pestaña, así que no te preocupes, porque podrás seguir leyendo el post hasta el final aunque decidas clicar.

El segundo vídeo (aunque por problemas de derechos con la música y blablabla… es el tercero en el orden de subida) lo grabamos un puente que fuimos con unos amigos a conocer una laguna en San Luis Potosí. Montar este vídeo fue un show -jajaja me río cada vez que me acuerdo-, porque traíamos a una muy buena amiga nuestra en el coche -y en todas partes, menos en la tienda de campaña- y aunque lo hizo sin querer… básicamente nos boicoteó la mitad de las tomas. Es una grande y la adoro; pero editando me acordé de todos sus antepasados.

Además -problemas del directo- a una de las cámaras le entró agua y perdí un montón de clips de vídeo. Todavía me dura el disgusto, porque se perdieron para siempre unas tomas submarinas que en mi mente habían quedado preciosas. Nunca lo sabremos.

Tenéis curiosidad por saber lo qué pasó, ¿a que sí?

Tras pasar una noche en la Laguna de la Media Luna (en San Luis Potosí, México) fuimos a Los Peroles. En realidad todo esto lo vais a entender genial si veis el vídeo -guiño guiño-. Total, que en Los Peroles el agua estaba cristalina -pero cristalina de película-, y en el punto en que se ensancha el río se abre un agujero de unos 10 metros de diámetro y 20 de profundidad, con las paredes llenas de vegetación, e incluso florecitas.

Era justo mediodía cuando nos bañamos -y grabamos las tomas acuáticas- por lo que el sol pegaba directo desde el cielo y la visibilidad era inmejorable. Y ahí andaba yo… intentando -querer no siempre es poder- nadar cual sirena, imaginando que estaba en un videoclip, editando mentalmente las tomas con música celestial.

Pero nada. Resulta que la cámara seguía haciendo “PI, PIPI” cada vez que pulsaba los botones, pero no estaba creando los archivos debidamente. Siempre nos quedará el recuerdo, ¡qué le vamos a hacer!

Clic para ver el vídeo que tanto me costó apañar -por el ‘boicot’ y los clips perdidos-. Os prometo que si no os cuento estos pequeños secretos de “detrás de las cámaras” difícilmente se notan los problemas técnicos. Creo. Espero. Ya me vais contando.

Estos dos vídeos -Michoacán y Rio Verde- me encantan y les tengo un cariño especial, por razones obvias. Pero… sentía que faltaba algo, que no se veía nuestra verdadera forma de viajar. Esa que tantas emociones despierta en mí; buenas, malas, nervios, miedos, alegrías… (pista: podéis leer la entrada sobre las Zonas de Confort para entender un poco mejor de lo que hablo). 

Ane céntrate, que te lías.

Me refiero a que los dos primeros vídeodiarios los grabamos desde la comodidad de ir en coche propio. Y mola… pero no tanto como salir a buscarse la vida, ¿verdad?

Por eso, los vídeos de nuestro viaje a Oaxaca -vamos sin prisa en casi todo, así que solamente hemos publicado la mitad por el momento- podrían considerarse más “nosotros”. Reflejan -así lo siento yo- mejor nuestro estilo, y la forma en la que nos gusta movernos. Y… parecemos más aventureros 😛

Todo -TODO- lo que vivimos lo contamos tal cual. Lo bueno, lo malo, mis quejas, los cambios de planes, los alojamientos -nada de lujos-, los transportes, incluso una pequeña ‘riña’ al principio del vlog de Rio Verde ahora que lo pienso… Lo que se ve en los vídeos es lo que somos. Ahí va otro topicazo: sin trampa ni cartón.

Están editados; editadísimos. Pero con la única finalidad de -os juro que lo he intentado- conseguir un resultado que sea ameno y se deje ver. Y si ya consigue arrancar alguna que otra sonrisa… ¡Oh lala! seré la más feliz del mundo mundial.

1/¿4? Oaxaca: Llegamos hasta el Mirador de Benito Juárez -creedme cuando os digo que es famosísimo- pero casi nos perdemos en el camino. También hicimos bastante autoestop -no tenía yo muchas ganas de andar-. Pero no os lo voy a contar todo, ¿no? Clícale y así lo ves con tus propios ojos 😛
2/¿4? Oaxaca: llevaba casi dos años esperando a hacerme una foto en el famosísimo (y fotografiadísimo) árbol de Hierve el Agua, y por fiiiin lo conseguí =) También conocimos Mitla (inesperadamente) y nos encantó. ¿Seguro que no lo quieres ver? Hay mucho más, ¡eh!

Creo -corregidme si me equivoco- que los vídeos son un complemento ‘chuli’ para la web. Siendo -como pretendemos- una web sobre cómo viajar sin prisa, pero sin perder el tono personal, los vídeodiarios parecían la forma perfecta de mostrar lo que hay detrás de todos esos posts. Mikel y Ane viajando. 

PD: No hay -por ahora- vídeos de Ane y Mikel cuando no están viajando, porque nuestra vida, como tal, tampoco es tan interesante.

Pulsando sobre la foto -o este pie- llegáis directitos a nuestro canal. 

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