Top 5 Ciudad de México

Voy a mojarme con mi primer post en plan listado de mis lugares preferidos en tal y cual sitio. Y voy a hacerlo con una ciudad que me vuelve loca… la Ciudad de México.

En el puesto nº5…  XOCHIMILCO

Xochimilco se encuentra al sur de la ciudad, y además de ser un parque ecológico, a lo que va todo el mundo es a pasearse por sus canales en trajineras -balsas con mucho colorido-.

Los domingos es cuando más gente se acerca, pero tengo entendido que todos los días hay fiesta básicamente. La costumbre es organizar la excursión en grupo y llevar comida y bebida para pasar la tarde -o el día entero si te animas-. Aunque también puedes ir con las manos en los bolsillos y consumir todo allí mismo.

Tanto en el embarcadero Cuemanco como en el de Nuevo Nativitas -los dos que conocemos, e imaginamos que en el resto también-, venden souvenirs, comida y bebida.

Suele ir muchísima gente, y entre las trajineras que han alquilado los grupos, se pasean -también en trajineras- grupos de mariachis, vendedores ambulantes de comida y bebida, y cualquier cosa se te ocurra.

Es el sitio ideal -y así lo hacen muchos- donde celebrar cumpleaños, despedidas y un largo etcétera. Y aunque no tengas ganas de echar mucha fiesta, siempre puedes acercarte a conocer la zona, que también es interesante.

Cuando negocias el precio de la trajinera, puedes explicarle al “guía” qué partes te interesa visitar, o si solo quieres pasear arriba y abajo en los canales. Las dos paradas principales son La Isla de las Muñecas y los ajolotes.

Precio: ‘Oficialmente’ -según los carteles, nada oficiales, que tienen colgados en la entrada- la trajinera cuesta 500 MXN por hora. El precio es siempre por embarcación; y no depende del número de pasajeros que vayan a subir a bordo. Como decía, ‘oficialmente’ son 500 pesos, pero hay que negociarlo: hace un año pagamos a 150 la hora, hace medio a 200, y la semana pasada a 250 la hora -en realidad fueron 500 por dos horas ‘cortas’-. Lo cierto es, que normalmente hay muchísimas trajineras vacías y esto te da bastante margen para negociar. Hay que ponerse un poco borde porque si no, al ver un grupo de turistas, muchos intentan aprovecharse.

La Isla de las Muñecas es ese trozo de terreno con juguetes colgados que se ve en las fotos. Personalmente me decepcionó bastante, porque me esperaba algo mucho más lleno de muñecos. Y me pareció un poco triste porque tampoco era sobrecogedor.

Los ajolotes -de los cuales no tengo foto porque los tenían en peceras y no era muy llamativo, la verdad- son una especie de monstruito acuático endémico de los canales de Xochimilco. De hecho, se encuentran en peligro dada la contaminación de las aguas.

Las dos “paradas” a lo largo del recorrido están gestionadas por jóvenes -niños- del lugar que te cobran 10 MXN por persona por pasar a verlos.

Si vas para estar una horita, hacerte una idea del sitio y tomar una chela -cerveza-, yo no alargaría la estancia solo por ver estas dos cosas. En cambio -tal como hicimos la segunda vez- si vas a pasar la tarde con música, comida y bebida, pues te sobra tiempo y es curioso bajar a visitarlos.

Esto era un 25 de diciembre, y llegamos sin saber lo que íbamos a encontrar. Paseamos una horita -creo- y nos tomamos una ‘michelada’ entre tanto. Cerveza con limón, clamato y sal. Creo. Era nuestra primera semana en la city.

 

Esta otra vez en cambio, llevábamos comida y bebida para alimentar y emborrachar a 10 trajineras de haber querido. ¡Incluso alquilamos un altavoz y todo! (Te los alquilan en el propio embarcadero, porque lo hace casi todo el mundo). En Cuemanco, en 2017, trabajaba la única mujer trajinera -de amarillo- de todo Xochimilco. Esperemos que ya no esté sola.

Cómo llegar: Sé que hay forma de llegar en metro, pero tengo que confesar que nosotros siempre fuimos en Uber (la aplicación de “taxis”). Desde el centro tardas 1 hora y media entre transbordos y todo, y en coche es poco más de media hora. Si además piensas ir con la neverita de bebida y las bolsas de comida, pues es más cómodo hacerlo así. Por eso nosotros fuimos en Uber XL (de 5 a 7 pasajeros) las dos veces.

En el puesto nº4…  las AZOTEAS

No tenía muy claro en qué puesto poner las azoteas, y es que podría ponerlas en el primero o en el último… pero tenían que salir en mi lista. Aunque no sea una cosa solo de la Ciudad de México. Pero es que tienen un encanto especial =)

Las colonias más “europeizadas” como Roma, Condesa o Polanco tienen edificios de 10 plantas o más, pero por lo general, en la ciudad abundan las casitas de hasta 3 o 4 plantas con un corte más bien colonial.

Si yo tuviera una azotea así en mi casa (y más aún con el clima de la CDMX) tendría un ‘roofgarden’ fijo. Pero la mayoría de las azoteas son el sitio donde tender la ropa, y la ubicación para los tanques de agua y gas; lo que complica aquello de fumar relajadamente o hacer barbacoas. Los tenderetes con mejores vistas, sin duda.
Esta foto está tomada desde la Roma (casa de unos amigos) y las torres que se ven al fondo son los rascacielos de oficinas de Reforma.
Muchas tienen habilitada una zona para estar. Pero ojo al dato: los tanques de gas suelen estar también en las azoteas así que no está permitido fumar.
Esta otra foto está tomada desde una de las mayores torres de Polanco (de cuando vamos a casas guays de la gente de visita). Así como las que se ven abajo, esta terraza está habilitada y algunas hasta tienen pista de tenis.

Resumiendo, que no digo yo que os coléis en casa de cualquiera para subir a su azotea. Simplemente, que tengáis en cuenta este dato, porque es muy probable que vuestro hotel, hostal o Airbnb también tenga una azotea. Y es posible que no esté adaptada como lugar de esparcimiento, pero suelen merecer la pena.

Y si no, por todo el Centro Histórico hay restaurantes y cafeterías con vistas espectaculares.

Esta terraza concretamente corresponde al Hostal-Bar Mexiqui, en la calle República de Guatemala, justo detrás de la Catedral. Me pillaba muy cerca del trabajo, era barato y las vistas increíbles. Mi top 1 de las terrazas del distrito federal; y quienes me conocen saben que me pierden las terrazas.

En el puesto nº3…  TEOTIHUACÁN

El yacimiento arqueológico de Teotihuacán es uno de los más imponentes de México y está a una hora en autobús de la ciudad. Llegar allí es facilísimo -lo explicaré al final del punto- y es la escapada ideal para un día -o medio día, si no entras al museo-.

Una foto de la Calzada de los Muertos, tomada desde la Pirámide del Sol, con la Pirámide de la Luna al fondo. Para hacernos una idea del tamaño del lugar, la calzada tiene 3 km de largo, por 50 metros de ancho.

Se estima que la ciudad fue construida en el año 100 a.C. y alrededor del siglo VII llegó a ser una de las mayores del mundo, con casi 200.000 habitantes. A finales del siglo VII, la ciudad se incendió y quedó destruida.

Siglos después llegaron los Aztecas, y como gran parte de las estructuras habían sobrevivido a pesar del tiempo, la llamaron Teotihuacán; que significa “lugar donde nacieron los dioses”.

A primera hora de la mañana, ofrecen tours para ver amanecer sobre Teotihuacán desde un globo aerostático. No somos partícipes de ese tipo de plan, así que no tenemos información; pero por si alguien tiene interés, que sepáis que es posible (y caro).
Además de las majestuosas pirámides, también hay pinturas y grabados, palacios y esculturas de lo que fue la ciudad.

El mejor recorrido (por experiencia): El 95% de la gente, llega a la entrada nº1 -la primera llegando desde la ciudad- y empieza el recorrido desde el otro extremo de la pirámide de la Luna. En cambio, si bajas en la segunda y subes antes de nada a la Pirámide del Sol (la más alta con más de 200 escalones), puede que la encuentres medio vacía.

Lo mejor, como siempre, es llegar a primera hora o quedarte hasta la última, porque entre las 10:00 y las 14:00 suele haber muchísima gente.

Lo dicho, para verlo lo más vacío posible, es aconsejable subir a las pirámides al principio, y ya después ver con calma todo lo que hay a los laterales de la calzada.

Cómo llegar: desde la Central de Autobuses del Norte de la Ciudad de México (línea 5/amarilla del metro) salen autobuses “directos” (los llaman directos porque no se desvían, pero sí hacen paradas) a Teotihuacán cada 15 minutos. La ventanilla está en la puerta nº1; es decir, según entras a la estación, a la izquierda del todo.

El billete es de ida y vuelta y cuesta 100 MXN (5€) por persona. No pierdas el billete de vuelta. Jé.

El autobús para a la altura de las tres entradas que tiene el yacimiento, así que puedes bajarte y entrar al parque por donde tú quieras. La primera está al inicio de la Calzada de los Muertos, la segunda casi a la altura de la Pirámide del Sol, y la tercera y última a la par de la Pirámide de la Luna.

El acceso cuesta 70 MXN por persona, y es gratis para estudiantes en México, niños de menos de 13 años, jubilados, pensionados y personas con discapacidad.

El recorrido que hace el autobús es cuanto menos curioso, y desde la ventana verás sitios que muy probablemente no vayas a pisar. Por precaución.

Cómo volver: Voy a anotarlo aparte, porque la última vez hicimos un gran descubrimiento.

Para volver, el mismo autobús que te lleva, te recoge a las afueras de cualquiera de los tres accesos al yacimiento. También pasan cada poco tiempo.

El truco: en lugar de irte hasta la estación de autobuses, es más rápido bajar en la parada que dice Indios Verdes o Deportivo 18 de Marzo (son dos paradas diferentes de la misma línea), y allí pillar el metro al centro. La línea verde (L2) en dirección Universidad baja -de norte a sur- desde Indios Verdes hasta Hidalgo, que está pegando a la Alameda Central. Es decir, te ahorras todo el tráfico por carretera hasta la Central del Norte, y en 6 paradas de metro te plantas en el Centro Histórico.

 

Este es un costado de la “parada” de Indios Verdes. En realidad, desde donde te deja el autobús tienes que cruzar un puente de estos que pasa por encima de la carretera, y bajar al otro lado para ir a la boca del metro. Un poco caos. Pero te ahorra más de media hora, si no más.

¿Por qué no hacer lo mismo para la ida? Porque la “estación de buses” de Indios Verdes es un caos y va a ser casi imposible encontrar el bus que buscas. Es un punto sobre la carretera donde van parando y recogiendo gente sin demasiado orden, y si no conoces la zona, es posible que te cueste dar con el punto exacto. Además, si partes desde la Central del Norte, irás sentado -el trayecto es poco más de una hora, pero aún así…-.

En el puesto nº2…   CENTRO HISTÓRICO

¿Y cómo resumo yo esto? Porque de grande es grandioso y de bonito es majestuoso. Resumiendo, diré que creo que merece la pena pasearse al menos un día entero calle arriba y abajo.

De Este a Oeste: desde un par de calles al Este del Zócalo, hasta el Monumento a la Revolución. De Norte a Sur: Desde unas 3 calles al Norte de la Alameda Central hasta 4 calles al sur del Zócalo. Como mínimo. A ojo de buen cubero. Pero en algún punto tenía que poner el límite ¿no?

Los típicos sitios que vas a ver sin falta -porque te vas a dar de bruces con ellos- son: la Alameda Central, el Palacio de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, el Templo Mayor, la Catedral Metropolitana, el Zócalo, el Palacio Nacional, el Monumento a la Revolución y la plaza Garibaldi.

Vivíamos muy cerca del Monumento a la Revolución, así que tenemos varias fotos. Aunque nunca entramos al museo subterráneo.
La Torre Latinoamericana -izquierda-.
Los rascacielos de Reforma (el corazón financiero de la CDMX) vistos de la plaza de Revolución.
La calle Tacuba, donde suelen organizar conciertos de Rock por las tardes.
Puestos de calle cerca del Templo Mayor, detrás del Palacio Nacional.
Uno de los muchos edificios históricos que puedes encontrar callejeando.

Tengo que confesar que tengo pocas fotos de los sitios típicos de las guías turísticas, porque al vivir allí te olvidas de tomarlas. Pasa a ser tu día a día, y no sueles hacer fotos a todo en tu día a día. Yo no, jeje. Pero bueno, alguna que otra he encontrado rebuscando.

Cuando ya nos quedaba solo un mes en la city, me acordé de que no tenía una sola foto en el Zócalo -la quería con el Zócalo vacío- pero no hubo forma. Siempre hay algo. Como aquí, que estaba todo cercado porque estaban montando stands o ‘no sé qué’. Al fondo, el Palacio Nacional.

 

La primera vez que vimos el Zócalo -y la Catedral al fondo- era navidad y habían instalado una pista de patinaje sobre hielo gigante. No entré, porque había mucha cola. PD: no era hielo, sino algo sintético. Menos mal, porque no quiero imaginar lo que tiene que consumir lo que sea que mantenga el hielo durante un mes a temperaturas de más de 20ºC.
Una calle a un lateral del Bellas Artes -llamada Eje Central-, camino a la Plaza Garibaldi.
Esta es la típica estampa de Garibaldi un día cualquiera por la tarde.

Lo cierto es que esta última plaza a mi no me gusta, porque es muy ruidosa y no me parece bonita. Pero va todo el mundo -y nosotros también volvemos siempre que tenemos visita- porque está junto al museo del mariachi, y -adivina- está llena de mariachis.

Pero lo que me gustaría destacar de todo este batiburrillo es el Palacio de Bellas Artes.

Antes de nada; para ver el palacio entero y con perspectiva lo mejor es entrar al Sears -una cadena- que hay justo enfrente. Y desde la cuarta o quinta planta se puede admirar el palacio y la alameda desde un ventanal enorme.

Esta foto está tomada desde el Sears. En la penúltima planta hay una cafetería con una terraza con estas mismas vistas. Por lo general suele estar muy llena y cuesta dar con una mesa vacía, pero es bonita claro.

Pasaron 5 meses hasta que nos dignamos en entrar al palacio; e hizo falta que vinieran unos amigos de visita para ello. Así, de casualidad, descubrimos que hay tours gratuitos para conocer la historia y ver el interior del palacio -la construcción, pero no las exposiciones-. Daniel -el guía- lleva más de 20 años trabajando en el edificio, y transmite la pasión que tiene por el mismo a todos los que le escuchan.

La cortina de cristal más grande del mundo. Los guías te dan un pequeño tour hasta el auditorio principal, y una vez allí suben y bajan la cortina de cristales swarovski; espectacular. Gratis. De martes a jueves a las 13.00 y a las 13.30 y los viernes a las 13.30

Esta es la cortina. En persona es más bonita, claro. Lo más curioso es lo rápido y silenciosa que se mueve arriba y abajo.

Visita el escenario, los palcos, la terraza y muchos más rincones del palacio. En este tour tampoco entran las exposiciones, pero te explican la historia de su construcción además de enseñarte los rincones más especiales. También gratis. Se realiza solamente los viernes y tiene un cupo máximo de 70 personas. Las inscripciones abren a las 11.00 y la visita tiene lugar de 12.45 a 13.50 horas aproximadamente.

Detalles del auditorio principal que he encontrado entre las fotos del móvil. Me parecía tan buen momento como otro cualquiera para colocarla. Jé.

Espectáculos. Por otro lado, en la página web del Palacio Bellas Artes está la cartelera (link) de todos lo que se organiza -teatros, danza, musicales…-, y aunque pueda parecer lo contrario, hay algunos muy accesibles en cuanto a precio. Nosotros vimos un ballet por 60 MXN (3€) en el auditorio principal. Ya solo por ver nada allí, merece la pena echarle un vistazo.

Y en el Top…   los MERCADOS Y PUESTOS CALLEJEROS

No me acuerdo de dónde se hizo esta foto, pero lo cierto es que de los mercados como tal no tenemos ninguna. Pero bueno, que puede servir de ejemplo para entender la dinámica de puestos callejeros que hay por toda la ciudad. ¡Y sin ser fiestas ni nada! Al principio nos resultó impactante; luego descubrimos que sucede en todo México, aunque especialmente en la CDMX.

Cada vez que venía alguien de visita, o cuando teníamos un domingo tonto, nos íbamos a recorrer mercados y comer en los puestos. Pero no tengo fotos, porque es mejor no sacar el móvil para no tentar a la suerte. Algo de efectivo y la manos en los bolsillos suele ser la mejor opción.

Tengo que decir que nunca nos asaltaron, ni nos sentimos en peligro de nada, pero yo soy muy -¿demasiado?- precavida. Unas amigas fueron al Mercado de Sonora, conocido como el mercado de la magia, un sábado por la mañana y les robaron el móvil de las manos. Se llevaron un mal trago, pero ya pasado el susto nos reímos todos bastante. Porque fueron creyendo que era un lugar turístico y no lo es como tal.

Más o menos esta es la ruta que seguíamos -y todavía seguimos a día de hoy-:

Lagunilla – Tepito – Mixcalco – Merced – Sonora.

Voy a intentar resumir un poco lo que puedes encontrar en cada uno, pero hasta que no llegas y lo ves, no te haces a la idea de su tamaño y de los llenos que están de gente y de puestos.

En la Lagunilla venden ropa más que nada, y lo más espectacular son los vestidos de 15 años (una fiesta típica en méxico) para chicas y trajes de charro para chicos (como los mariachis). Es muy curioso de ver porque hay colores y brillantinas por todos lados. En la calle más al norte, donde se llega a juntar con el mercado de Tepito también hay una zona de antigüedades y artesanías de caché. En Tepito hay más ropa y complementos, y sobre todo mucha imitación mexicana. Una vez nos explicaron por qué las imitaciones mexicanas cuestan el doble que las chinas; porque están mejor hechas. Y tenían toda la razón.

Después de Tepito, bajando hacia el sur (como si fueras para el Zócalo, pero unas 4 calles al este) llegas a la zona conocida como Mixcalco. No es un mercado como tal, sino unas manzanas llenas de tiendas y ‘mercaditos’ con cosas pintorescas. A Mikel le encantaba pasearse mientras esperaba a que yo saliera del trabajo y este barrio se volvió uno de sus preferidos. También tiene cantinas, placitas… Aunque yo no he ido demasiadas veces… tengo que confesar que me da un poco de miedo, porque una amiga del df -que vive en un barrio complicado- nos dijo que era peligroso. No hemos tenido ningún disgusto hasta hoy.

La Santa Muerte. Hemos solido verla con un cigarro en las manos, con copas de alcohol… con ofrendas curiosas, digamos.
No estamos seguros de quién es, pero cada pocas cuadras encuentras santos y vírgenes ‘originales’ subidos en altares.

Y ya al sur del centro están la Merced y Sonora; que en realidad uno termina donde empieza el siguiente, cruzando solamente una carretera. En la Merced venden de todo lo que puedas imaginar, aunque sobre todo nosotros vamos a comprar utensilios de cocina jajaja. Y el de Sonora, que es conocido como el mercado de la Magia, está especializado en especias y brujería de variada índole: santería, tarot… Yo no soy de cartas, así que nunca he entrado al trapo, pero ahí hay opciones.

Mercado de San Juan

Voy a hacer un aparte con éste. Se encuentra junto al ayuntamiento de la ciudad de México y se podría decir que tiene como dos secciones. Aunque en realidad están en edificios separados, los dos son San Juan. Por un lado está el de artesanías, donde comprar souvenirs a muy buen precio. Supongo que la idea en su día era concentrar allí la mayoría de ventas a turistas, pero no funcionó y está medio abandonado.

El negocio de los souvenirs está centralizado en Balderas -también céntrico-. Un mercado de artesanías junto a la estación de metro del mismo nombre, que abre todos los días de 11.00 a 18.00 aproximadamente.

Y en el otro edificio de San Juan venden comida ¡de todo tipo! Es a donde irías a comer escorpiones, tortuga… no sé, creo que dan hasta tigre para comer. No lo hemos hecho, porque como vegetarianos no tendría mucho sentido.

El plato estrella son los escorpiones e insectos en general.

Plaza Santo Domingo.

A solo una calle al noroeste de la Catedral Metropolitana, está nuestra “plaza para comer en la calle” preferida. La plaza es conocida porque en ella te venden todo tipo de documentos falsificados; actas de nacimiento, títulos universitarios, facturas… lo que se te ocurra. El procedimiento es plantarte en una esquina de la plaza y esperar a que se te acerquen a preguntarte qué buscas. Y en la cara sur, durante el día hay puestos de comida muy ricos y baratos.

La misma amiga que nos dijo que Mixcalco era peligroso, nos decía que la comida de la calle es “comiendo y muriendo”; vamos, que te pones malo. En general comíamos poca carne incluso antes de ser vegetarianos, y entiendo que con vegetales es más difícil que te enfermes… así que no sé si somos la mejor referencia. Pero hemos llevado allí mismo a unas cuantas visitas, y nadie se ha enfermado.

Si alguien va a visitar la Ciudad de México, estoy 100% convencida de que pasará a ver la catedral. Así que recomiendo mucho este pequeño desvío -de 2 minutos- para comer y conocer esta curiosa plaza no tan conocida, porque tiene mucho encanto.

Si vas a venir a la Ciudad de México, te recomiendo leer este post -abajo; imagen- sobre cómo llegar y salir del aeropuerto al centro. Es súper fácil. 

COMO LLEGAR Y SALIR DEL AEROPUERTO DE LA CDMX EN TRANSPORTE PÚBLICO

Quiero aprovechar para animar a todo el mundo a que vaya a conocer la ciudad. Porque muchas veces se escucha que es peligrosa, y es cierto que hay lugares en los que tienes que tener cuidado; como en todos lados-, pero lo grande y bonita que es lo compensa con creces. Qué vamos a decir nosotros… ¡si nos tiene enamorados!

 

Una respuesta a “Top 5 Ciudad de México”

  1. […] La Ciudad de México tiene muchísimo que ofrecer, y es probable que en tu primera visita a México quieras perderte en ella un par de días -mínimo-. ¿Quieres saber cuáles son nuestros rincones preferidos de esta enorme metrópoli? […]

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