Tips para Nueva York: los errores que nosotros cometimos.

En realidad no planeábamos visitar Nueva York, pero el destino quiso que hiciéramos escala en la ciudad, y de perdidos al río… “si vamos a pasar por allí, ¿aprovechamos y nos quedamos unos días?”. En plan aperitivo. Desde allí nos iríamos a Cuba para mes y medio, y desde Cuba volábamos a México para quedarnos un tiempo -y aquí seguimos dos años y medio después-.

O sea, que ojeamos las guía y demás, pero tampoco demasiado, porque nuestra “prioridad” era lo que se venía después.

Creo que por eso metimos la pata alguna que otra vez -por suerte no fue nada grave-; y son estas tonterías las que queremos compartir. Porque creo -Ane cree- que pueden ocurrirle a más de uno. Y total, ya hay miles de listas online sobre los mejores restaurantes y las mejores terrazas de New York City. ¿O no?

Al final también pondré los aciertos, que los hubo.

1 – Cruzamos Brooklyn Bridge del revés. 

Al día siguiente de llegar habíamos quedado con un amigo de Mikel que también visitaba NY para conocer el famosísimo puente de Brooklyn. Nos juntamos en el lado de Manhattan a las 9 de la mañana más o menos. “Subimos” al puente -digo subir, porque me suena que había unas escaleras por las que acceder- y echamos a andar. Hasta ahí todo muy lógico.

Peeeeero… resulta que teníamos la vista bonita -los rascacielos de Manhattan- siempre a nuestras espaldas. O sea, que nos pasamos todo el camino -al menos yo- girando el cuello para poder observar el famoso skyline. En las fotos parece que lo hicimos todo normal, pero la realidad es que “solo” disfrutamos de las míticas vistas del puente de Brooklyn durante las paradas que hacíamos por el camino.

Si volviera por primera vez, organizaría el recorrido para ir de Brooklyn a Manhattan, y no al revés. Pero bueno, no tengo mayor queja, porque gracias a que era entre semana y bastante pronto por la mañana, teníamos el puente casi para nosotros. Nada que ver con las aglomeraciones de Brooklyn Bridge que he visto varias veces por internet…

2- El puente de Williamsburg.

Una vez llegamos a Brooklyn nos fuimos a pasear por Brooklyn Heights -donde, por cierto, creo que vi una ardilla por la calle por primera vez en mi vida-, y de allí caminamos y caminamos hasta Williamsburg; el barrio judío.

Manhattan desde Brooklyn.
La ardilla 🙂

Fue una hora de paseo -no demasiado bonito, porque lo que más recuerdo es una carretera jajajja- hasta que empezaron a aparecer los típicos judíos ortodoxos de los que habíamos oído hablar. Con sus sombreros, trenzas, pelucas -en el caso de las mujeres- y las túnicas negras.

Sorry, pero la única foto que tenemos allí es de esta cafetería/bar con estética de peli americana. Por respeto, no hicimos fotos a los judíos.

Siguiendo el plan, desde allí cruzamos el puente de Williamsburg de vuelta a Manhattan. Puede que la lluvia que nos pilló nada más empezar tuviera algo que ver -era noviembre y hacía frío, además- pero al igual que el de Brooklyn me pareció muy especial… este puente no me dijo gran cosa. Sobre todo que había mucho tráfico -y muchos carriles de coches- y se armó bastante escándalo como para considerarlo un paseíto agradable.

El “paseo” por el puente discurre entre azoteas. Esta me llamó la atención. Me encantan las terrazas; aún y con lluvia.

3- Queensboro; el puente sin paradas. 

Vale. Esto es lo más TOP que yo recuerdo de Nueva York. Nunca me había sentido taaaaan de pueblo.

Voy a poner una pequeña captura de la zona para que entendáis mi lógica argumental.

Estábamos a pocas calles del río -por el lado de Manhattan- y queríamos llegar a Roosevelt Island para ver el atardecer. Abrimos el mapa en el móvil, y decidimos que teníamos tiempo de sobra para ir andando, así que cruzaríamos por el puente. Aquí hubo dos errores de forma.

El primer error: queríamos “tomar” el puente, y la lógica nos decía que lo más fácil era salir al río, y desde allí ir subiendo calles -estábamos al sur- hasta dar con el puente. Todo bien, si no fuera porque estos puentes -a diferencia de los puentes a los que estábamos acostumbrados- no empiezan junto al río… sino 4 o 5 calles al interior porque SON ENORMES. Y eso pasó; que llegamos “al puente” pero tuvimos que adentrarnos 4 calles para poder acceder a él. Me sentí muuuuy de pueblo jajajajja.

El segundo error: el puente de Queensboro cruza de Manhattan a Queens POR ENCIMA de Roosevelt Island. Y no hay parada en el medio. Que digo yo; no les costaba mucho poner unas escaleritas o un ascensor para descender ¿no? Pues sí. Para cuando nos dimos cuenta estábamos a mitad de camino y nos costaba lo mismo seguir hasta Queens que volver al punto de partida. Y seguimos. No sé si llegamos a ver el atardecer. Nos subimos al metro para volver, y dejamos la expedición a Roosevelt Island para el día siguiente. La segunda vez fuimos en Funicular =)

Por suerte llegamos para ver el atardecer desde Roosevelt Island. Y tenemos pruebas 😛

4- No fijarnos en el sentido del metro.

No anduvimos mucho en metro -porque preferimos caminar mientras vamos visitando, y porque el billete era bastante caro- y puede que por eso la liáramos con semejante tontería. Justo el día que decidimos volver a Chinatown -donde teníamos el “hotel”- en metro, nos subimos en uno que iba en el sentido contrario.

Pero eso no es lo malo, lo malo es que la estación en la que nos bajamos para hacer el cambio de sentido, no había posibilidad de cambiar de dirección sin salir a la calle y volver a bajar por el otro lado. Y volver a pagar, claro. Creo que fue en la parada de la Calle 33 de la línea verde -es una estación al sur de la Central Station, eso seguro-.

5- Tasas de hospedaje.

Nos encanta fardar de los zulos en los que hemos acabado más de una vez, pero de los hostales de Nueva York no tenemos ni foto. Solo diré que el primer cuarto tenía una ventana que no se abría y el segundo directamente no tenía ventana.

Habíamos reservado todo por Booking, y por ahorrarnos unos 20€ a mitad de estancia nos cambiábamos de hostal. Sabemos que esto suena extremadamente tacaño, pero esa diferencia nos daba casi para pasar 2 noches más en Cuba. Anyway, los hostales estaban a un par de calles de distancia así que el traslado era cuestión de un ratito.

Pero llegaron las tasas. No nos fijamos bien y resulta que el segundo hostal no tenía las tasas de hospedaje incluidas en la tarifa web… así que en lugar de ahorrarnos 20€, nos ahorramos 4. Una caca.

NUESTROS MAYORES ACIERTOS EN NYC:

Además de los típicos Central Park, Times Square, Upper East Side, Brooklyn Bridge, el barrio judío de Williamsburg, el 9/11 Memorial, el High Line de Chelsey, la Biblioteca Pública, Central Station, etc, etc…

1- Paseo en Ferry

El Ferry -gratuito- que conecta Manhattan con Staten Island -SIFerry- pasa bastante cerca de la Estatua de la Libertad, y es una opción genial para apreciarla sin necesidad de tomar un tour.

Obviamente, el Ferry no para en la Estatua -así que si lo que buscas es una foto a los pies de la señora esta opción no te sirve-, pero el paseo por el Upper Bay es bonito y agradable. Más aún si madrugas y consigues ver el amanecer desde él.

Puedes ir y volver de seguido -así lo hicimos el primer día-, o puedes ir y aprovechar para visitar Staten Island. Sí… en total hicimos el paseo en Ferry 4 veces 😛

2- Staten Island – Fort Wadsworth

A una hora caminando desde la estación de Ferry en Staten Island, se encuentra el parque de Fort Wadsworth. Está ubicado en un entorno incomparable y ofrecen un tour gratuito -en inglés- todas las mañanas.

En el punto más estrecho del paso entre la bahía interior, con Manhattan, y la exterior, se ubica un fuerte de artillería -y prácticamente en el mismo lugar, el hermano gemelo del Golden Gate, el puente Verrazzano-Narrows-. Desde los tiempos de la colonia holandesa hasta finales del siglo XX han existido distintas estructuras defensivas en esta ubicación, clave de cara a defender la ciudad.

La maratón de NY parte todos los años desde este punto, tomando el puente en dirección a Brooklyn. Sin embargo, en días normales no es posible cruzarlo a pie -dato a tener en cuenta-.

Una vez terminada la visita, si tienes tiempo, merece la pena seguir paseando por el sur hasta la playa, y desde allí accedes a una pasarela de madera como las de las películas. Aunque al ser una mañana de entre semana, no había mucha gente y los restaurantes -me suena- estaban cerrados.

Esta foto la hicimos para ponerla de portada cuando saquemos un disco.

En nuestro caso, a Mikel se le rompió la sandalia cuando íbamos por la arena -sí, haría como 8 grados pero Mikel va en sandalias- y anduvo descalzo lo que quedaba de día. La vuelta la hicimos en autobús 😛

3- Chinatown

Acabamos en Chinatown de casualidad -o eso creo-, porque era donde más baratos salían los alojamientos. Y mirándolo en retrospectiva, creo que para los 4 días que estuvimos no cambiaría de ubicación.

Es variopinto, está muy cerca del Ferry, del puente de Brooklyn, de la zona del World Trade Center -para darse un paseo-, y un montón de cosas más. Aunque claro.. dí que en NYC hay cientos de cosas por ver y en todas las zonas hay decenas de puntos de interés. Pero nos encantó Chinatown.

Además, las tiendas abrían súper pronto y era muy fácil comprar fruta a primerísima hora para desayunar en algún parque. Y para cenar.. -aquí me debato mucho entre recomendarlo o no, porque ahora ya no comemos carne- encontramos el local de dumplings más cutre y con los dumplings más ricos que hemos comido nunca.

Como si jugásemos a encontrar el tesoro… los dumplings están a pocos metros de este cruce, en la calle Mosco. De hecho, hicimos la foto para encontrar el sitio si volvíamos algún día. Cómo cambian las cosas.

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