Tikal y los negociantes de las ruinas.

Esta entrada será mas informativa que de costumbre. Descubrimos muchos trucos para ahorrar y disfrutar la visita al máximo, y los quiero compartir. Así, cuando algún amigo nos vuelva a pedir información (que ha pasado), pues le puedo copiar-pegar el link. Y eso que me ahorro. 

Para los que (aún) no están organizando una visita Guatemala, Tikal es un yacimiento arqueológico situado al norte de Guatemala, en una zona llamada el Petén (el llano que se une con el sur de Quintana Roo por la selva). Es uno de los mayores yacimientos de la civilización maya, y personalmente, nos pareció impresionante.

Transporte: Para llegar al Parque Nacional Tikal, lo suyo es ir a la ciudad de Flores (muy fácil), y desde allí ‘subir’ (porque está al norte, no porque haya cuesta) al yacimiento. También hay un helipuerto, pero creo que el vuelo desde Ciudad de Guatemala cuesta alrededor de 1.000 USD, o incluso más. Se salía de nuestro presupuesto totalmente. Jé.

Nosotros hicimos el trayecto en un combi-shuttle. Desde Lanquín a Flores fueron alrededor de 8 horas. Le compramos los billetes a una señora en Lanquín, que tenía un puesto en la calle y nos dio buen precio (no sé cuánto fue, ya hace años). Pero en todos los hoteles y hostales te consiguen transporte si se lo pides. De todos modos, desde las ciudades (Ciudad de Guatemala, Antigua, Cobán…) hay autobuses a Flores. 

La ciudad de Flores vive casi exclusivamente del turismo y en el centro solo hay agencias de tours, restaurante y hoteles. Por lo que sobran las opciones de alojamiento. Nosotros encontramos un hostal por unos 150Q (20€) para la primera noche sin demasiado problema.

En el shuttle (turístico) te dicen que no vas a encontrar alojamiento porque la ciudad está llena, y te recomiendan que reserves con ellos todo. Como ya he dicho, no hay más que hoteles y demás en Flores, así que no os asusten. Sitio, hay.

También hay puestos de comida y aguas de sabores en la calle, aunque veréis que no hay demasiados extranjeros comiendo allí. Nosotros (claro) fuimos a los puestos a cenar y a la mañana siguiente supimos por qué estábamos solos. Digamos que tuvimos que ayunar lo que restaba de viaje. Pero vamos, que sería solo mala suerte. ¿No?

Pero lo interesante (y en seguida explico por qué, es quedarse a dormir en el mismo Parque de Tikal. A la entrada hay un par de hoteles (en torno a los 400Q la habitación doble) y una zona de acampada. Te alquilan la tienda de campaña por 70Q y estás en la misma puerta; para entrar el primero.

A primerísima hora de la mañana, cuando comienza a amanecer puedes encontrar el parque vacío, y lo que es más difícil, la plaza central. Porque a las 08:00 ya se empieza a llenar y a mediodía está repleta. Merece la pena madrugar. 

Horarios/precios: Tikal abre de 06:00 a 18:00 horas al público. La entrada cuesta 150Q (20€) para extranjeros (25Q para nacionales).

¡¡¡TRUCO!!! Si pasas por la caseta de la entrada a partir de las 16:00 horas, te dan un ticket para el día siguiente (o sea, doble), y todavía llegas a ver el atardecer desde el Templo IV. Las mayores atracciones del parque (además de recorrerlo entero, claro) son los tours para ver el atardecer y el amanecer desde aquí arriba.

¡¡¡OTRO TRUCO!!! En la caseta de la entrada te venden los tickets para los tours atardecer/amanecer por 150Q cada uno. El precio es por persona y por tour (o sea, o ves amanecer o ver atardecer). Pero, si hablas con el guarda de seguridad del parque, le puedes dar una pequeña comisión y quedarte con el grupo sin tener ticket. Me explico:

Nosotros habíamos leído en un foro que esto se podía hacer. Y decidimos probar. Así que cuando se acercaba el atardecer subimos al Templo IV a esperar. Según se llegaba el grupo grande con el guía, el ‘custodio’ (que así le llaman al vigilante) nos hizo bajar de la pirámide. Pero en lugar de echarnos (ya era la hora de cerrar el parque), nos dijo que si le pagábamos 50Q cada uno nos podíamos quedar. Le regateamos (todavía más) y acordamos que el precio incluyera también el amanecer (él iba a ser quién estuviera por la mañana). Aunque al final no madrugamos tanto y no fuimos… Pero vamos, que se puede hacer.
Disfrutamos del atardecer tan ricamente y para el camino de vuelta nos arrejuntamos a la gente del tour. Porque no llevábamos linternas y al hacerse de noche siendo la selva muy densa, no se veía ni dónde pisabas. Vimos una tarántula como la palma de mi mano de grande (gracias a las luces del guía y compañía). No hay dinero suficiente en el mundo para convencerme de que haga ese camino a ciegas.

Los Jaguares

El mismo custodio realiza tours nocturnos por la selva para ver jaguares. Nosotros no fuimos, porque yo no estaba psicológicamente preparada para encontrarme con uno, la verdad. La excursión duraba toda la noche y costaba 50 USD/€ (te aceptaban los dos al mismo valor) por persona.

Estas fotos se tomaron a la mañana siguiente. Con la bruma el sitio parecía otro y al no haber nadie más en los templos se respiraba una tranquilidad… ¡Qué recuerdos!

Vecinos simpáticos; los monos.

A la mañana siguiente nos despertaron los monos aulladores. Literalmente, aúllan y mucho. Imaginadme a oscuras, medio dormida a las 5am… y de repente oigo unos gritos espeluznantes. Me habían avisado que pasaría, pero oye, que seguía dando miedito. 

Todavía estaba amaneciendo cuando volvimos a entrar al parque para ver lo que nos faltaba. Hay que ir atento, porque por lo visto los monos son muy celosos y te lanzan frutas y te mean desde las copas de los árboles. Vimos unos cuantos (siento informar de que ni nos mearon ni nos atinaron con la fruta, aunque lo intentaran), pero no encuentro ninguna foto. Juraría que hice alguna, pero ya han pasado unos años y… no sé dónde estarán.

El madrugón mereció con creces el esfuerzo, porque llegamos a la plaza central los primeros.

La fuerza de la naturaleza.

Dato curioso (para mí al menos). Cuando llegas te dan un mapa del yacimiento, con sus caminos y sus plazas y todo. Yo me esperaba algo más parecido a un parque temático, la verdad. Pues con sus calles asfaltadas y sus caminos señalizados y así. Pero no. Te adentras en la selva, los caminos se ven solo porque están pisados. Y la mitad de las estructuras (ingenua de mí) están enterradas y parecen montañas.

El “caminito” que sube por detrás de mí hasta la puerta que se ve a lo lejos, está encima de la estructura. Es decir, no la han desenterrado entera. Y así hay decenas de “montañitas!. 

Después he podido ver yacimientos más “restaurados” (lo pongo entrecomillado porque la línea que separa la restauración de la reconstrucción a veces es muy delgada), y se ve mucho más auténtico Tikal. Es impresionante ver con qué rapidez es capaz de destruir la naturaleza lo que el hombre ha creado.

Nos dio qué pensar en su momento, ¿por qué decidiría nadie construir una ciudad en medio del Petén? El lugar es bastante inaccesible, y no tiene fuente de agua dulce cercana. Pero precioso, es. Desde arriba de los templos ves una selva infinita, y de entre los árboles sobresalen las demás edificaciones (tan solo un par son lo suficientemente altas). La vista es maravillosa, y el parque, increíble.

Siempre lluvia

Yo no sé por qué, pero nos llovió cada dos por tres en este viaje. Y eso que no fuimos en temporada de lluvias. Aunque he estado leyendo que es bastante común en Tikal por las tardes.

El autobús público no salía hasta dentro de 3 horas o así, y no teníamos dónde resguardarnos. Así que convencimos a un señor para que nos dejara colarnos en la combi del tour que traía. Todo bien, pero hacía un frío del carajo. Y para compensar las preciosas fotos que teníamos dentro del parque, pues nos hicimos esta para el recuerdo.

Tengo mucha clase, lo sé.

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