Semuc Champey es una pasada. Y ya.

Todo lo que pueda decir de Semuc Champey se queda corto. Y lo mismo pasa con cada una de las fotos que tengo del primero de enero de 2016.  Acabó lloviendo.

 Os lo voy a explicar cómo lo entendí yo. Por debajo de las pozas pasa un río (subterráneo será, ¿no?) por algo parecido a un túnel pero muy amplio y con mucha corriente; todo natural. En lo que sería a la izquierda en esta foto (la de arriba) hay una cascada que hace que se llenen de agua las pozas que se han formado sobre el techo del túnel. El agua clara y bonita que se ve en el centro son las pozas. A las que llegaremos en un momento.

     
Creo que pensaba: “Ay… que acabo en el río antes de tiempo”.

Transporte: Las pick-up 4×4 son la única manera de llegar al parque de Semuc Champey; aunque supongo que se podrá andar desde Lanquín, incluso montar a caballo (si es que tienes uno). No sentí demasiada curiosidad por comprobarlo, porque a en coche ya quedaba lejos. Creo que fueron una o dos horas las que pasé bota que bota.

Y todavía quedaba el ascenso al mirador: un camino escalonado de piedras y maderos. Esta parte no es obligatoria (por supuesto) y puedes ir directo a bañarte en las pozas, que en realidad es a lo que vas. Pero merece la pena el “esfuerzo”. Además por el camino puedes maravillarte (yo pude) con que hay mujeres (unas cuántas y de diferentes grupos) capaces de subir en tacones. A-ma-zing.

Me habéis pillado: en las fotos estamos bajando y no subiendo. Pero es que no me veía favorecida en las otras. Me suena que había alguna en su día, pero debí borrar todo rastro. Mis razones tendría. 

El mirador es una pasada, y lo siento si me repito pero es que Semuc Champey ES UNA PASADA.

Las fotos son una *emoticono marrón con ojos saltones y sonrientes del whatsapp*, así que tendréis que confiar en mi palabra. O ir allí. Mejor ir directamente, sí. Mientras tanto, y porque menos da una piedra; ahí va una traca.

Ella creyéndose sirena. Dejadla que es feliz.

Todas las pozas parecen la misma. Pero no lo son. Es que había muchas.

 También intenté abrir los ojos para ver los peces (como el espontáneo de la foto) pero eso es a lo más que llegaba. Por aquel entonces. Y todavía hoy.

 Mikel estaba preguntando al buen hombre si se podía seguir descendiendo por el río. Nos dijo que no, que caminásemos por el caminito la orilla como todo hijo de vecino. Si habían puesto hasta un cordel ‘prohibidor’ de esos…

¿Lo véis? El cordel de ‘prohibido seguir por aquí’, digo. Aquí es donde se forma la segunda cascada y el agua de las pozas vuelve al río que pasa por debajo.

Justo cuando llegamos al final, se puso a llover. Hubiera estado bien que lloviera un rato antes, porque salió corriendo la mayoría de la gente. Pero ya casi era la hora de cierre, así que me puse mi poncho para moto (me lo dio mi aita, que tampoco anda en moto), y hasta otra.

Como todavía teníamos que esperar un par de horas a la pick-up paramos a comer pollo en un puesto. La verdad es que comimos en un montón de puestos de la calle (de esos que te dicen que evites en todas las guías) y tardamos casi dos semanas en enfermar. Que nos quiten lo ‘bailao’.

El del fondo con poncho verde de 1€ es Mikel. El suyo no era tan molón. 

Pero lo mejor de la tarde (considerando que el baño fue por la mañana) fue conocer a dos grandes de Semuc Champey. Denis y Oj. A Oj (nunca hemos decidido cómo deletrearlo, ahora que lo pienso) le llamamos Oj, porque es el único nombre que nos facilitó. Aunque dudo que entendiera la pregunta; ninguna de las 20 veces que se la hice.

 Este es Denis. Nos intentó vender cerveza.

Aquí empezamos a darnos cuenta de que teníamos serios problemas de comunicación. Denis le dijo como cinco veces a Mikel “yo no hablo inglés”, aunque él estuviera hablándole en castellano. Me parto. Porque el niño le hablaba y le hablaba, pero no entendía las respuestas. Pobrecito; acabó un poco confuso. 

Y este es Oj. Nos vendió el chocolate al final.

Oj ya era un caso aparte. Llevaba unas zapatillas estilo crocs con forma de coche y parecía que vendía chocolates pero se los debía comer todos él. “¡Puro chocolate! Mira, ¡un carro!” En eso se resume toda la conversación que mantuve con él. Claro, ahora entendéis como es que le compré chocolate, ¿eh?

Pero todo en orden. Porque justo después descubrí cómo (de grande) es un grano de cacao. Y sale de un árbol, que tengo pruebas, así que desde entonces el chocolate es (sin lugar a discusión) comida sana. Y punto.

Y esta soy yo junto a unos granos de cacao. Nunca pensé que acabaría publicando esta foto en ninguna parte…

EDITADO: me ha dicho Mikel que eso rojizo no es un grano de cacao, si no que los granos de cacao están dentro de ese cascarón. Una entiende lo que quiere… jé.

HAPPY ENDING

Una respuesta a “Semuc Champey es una pasada. Y ya.”

  1. […] predecir lo que te deparará el tiempo, y por si acaso es recomendable llevar una buena capa. En Semuc Champey (la foto) nos llovió a cántaros a última hora. Por suerte, pudimos disfrutar del sitio […]

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