Llorando de calor -literalmente- en Baja California Sur.

Era agosto, y teníamos un mesecito libre para viajar a algún lado. A diferencia del País Vasco (de donde venimos los dos), en el centro-sur de México de julio a septiembre es temporada de lluvias, así que decidimos irnos al norte, para disfrutar de la playa y el “calorcito”.

No nos quedamos en este hotelazo; pero como estábamos acampados muy cerca, ‘pasamos’ un rato a la piscina. Ya lo explicaré en otra entrada, porque tiene su miga.

Íbamos a recorrer las playas de Baja Califronia Sur durante 3 semanas. I-de-al. Tengo que especificar que ninguno de los dos somos capaces de estar tirados en la playa (sin nada que hacer) durante más de 20 minutos, pero esto no nos pareció un problema. Había tanto por ver…

La idea era recorrer la parte sur de la península en autobús, pero por fuerza mayor, terminamos recorriéndola en autoestop. Voy desde el principio.

Llegamos a La Paz, y fuimos directos a ver el malecón. De camino nos encontramos con la oficina de turismo, y ya que estábamos, entramos a pedir mapas e información. En nuestro ‘planning’, contábamos con hacer una pequeña ruta por la Sierra de La Laguna, así que esto fue lo primero por lo que preguntamos. La primera en la frente: estaba cerrada. ¿Cómo puede estar cerrada una sierra? Pues es posible. O sea, supongo que habrá algún punto por el que te puedas “colar”… pero a mí el señor me dejó asustada.

Por lo visto, al ser temporada seca no hay una sola fuente de agua, y cuando estás a más de 35 grados, la cantidad de agua que necesitas al día es mucha. Prácticamente imposible de cargar si vas a andar. Y como la temperatura es tan alta, el número de escorpiones y víboras que hay en la sierra se multiplica. Así que, por seguridad, el acceso estaba prohibido.

Bebimos una media de 6 litros de agua al día.

Una vez descartada la sierra, nos pusimos en marcha para llegar a la primera playa -quizás la más conocida de toda Baja-; Balandra. Llegar aquí es súper fácil. Es muy turística, así que hay autobuses desde La Paz cada media hora. Antes de salir, compramos algo de comida y rellenamos nuestro bidón de 3 litros (de agua, claro).

Este fue el primer selfie del viaje. Mirad la de gente que hay detrás.

Balandra estaba hasta arriba de gente a pesar de ser temporada baja. De verdad, tuvimos que esperar un rato a que se librara una sombra (al sol no se podía estar).

Pero bueno, nos dijimos, no pasa nada porque a la noche se irá todo el mundo. Y así fue. Bueno, casi todo el mundo.

En el otro extremo de la playa se oía un grupo de gente con música bajita. Y por la mañana nos encontramos a un tío dormido sobre un colchón matrimonial (no era hinchable, era un colchón de los de verdad) en mitad de la playa. Jajajaja. Se lo debieron comer vivo los mosquitos. Pobre. Pero es que hacía mucho calor para dormir en una furgoneta, tal como debieron hacer sus amigos.

Tener la playa para ti cuando amaneces es lo mejor del mundo. Y en realidad, la razón por la que nos gusta dormir en ellas. Aunque te pases la noche en un charco de sudor, casi siempre merece la pena. CASI siempre.

A las 10 de la mañana empezó a llegar la gente otra vez, pero eso no fue lo peor, sino que nos habíamos quedado sin agua. Y claro, sin agua no podíamos estar. Así que decidimos volver a La Paz y seguir hacia otro lado.

Cuando llegamos a la carretera nos dijeron que podía pasan un par de horas hasta que apareciera un autobús. No podíamos esperar tanto rato al sol, porque no teníamos ni una gota de agua. Casualmente, una pareja que iba a la playa contigua se ofreció a acercarnos hasta el puerto donde llegan los ferrys desde Sinaloa, pensando que igual ahí teníamos más posibilidades.

Tras esperar unos 15 minutos, decidimos seguir andando por el arcén; “seguro que pasa algún coche para La Paz”. Y así fue. Descubrimos (por necesidad) que en Baja California Sur la gente se desplaza en autoestop cada dos por tres; es decir, en ‘Raite’. Ya teníamos forma de movernos sin necesidad de alquilar nada. ¡Hurra!

Llegamos a ir en trailer, en un camión de patatas fritas, en pick-ups, en coches de un servicio técnico para antenas de televisión, en la camioneta de un vendedor ambulante de ceviche, con un maestro a punto de jubilarse en un coche nuevecito con aire acondicionado (recorrimos 400km con él, en el que fue el viaje más cómodo de todos) y un largo etcétera. Incluso nos hicimos amigos de una pareja con la que pasamos 3 días conociendo Cabo Pulmo.

Lo que quiero recalcar con esto, es que los desplazamientos pasaron a ser una parte muy importante de nuestras vacaciones. Pero no olvidemos la razón de que esté escribiendo este post: en Baja hace mucho calor.

Creo que si te fijas muy mucho, se puede ver cómo el fuego emana calor y todo. Aquello es un desierto. Con mar, pero un desierto.

Cuando busqué las predicciones en internet, vi que las temperaturas máximas eran de 36ºC, y las mínimas de 28ºC. “¿Podías haberte hecho a la idea, no?” -estaréis pensando-. Pues no. A ver, yo soy de ese tipo de gente que para decidir si lleva paraguas, mira a ver si la calle está mojada. Tal cual; no es que mire al cielo a ver si está nublado, miro al suelo para ver si está lloviendo, y ya. Así me va en la vida.

Pues siguiendo ese hilo de “soy un desastre para calcular y predecir el tiempo”, en mi cabeza 28ºC era fresquito. Estaba por debajo de 30ºC (como bien sabe todo el mundo -emm, no-, 30ºC es el umbral entre fresco y calor), así que listos. “No será para tanto”, -pensé-.

Pero sí lo fue. Me pasaba los días saltando de una sombra a la siguiente a la desesperada. Y las noches respirando suavecito para no hacer ningún sobreesfuerzo innecesario. Llegaba el atardecer y yo pensaba: “Genial, ahora podremos cenar a gusto con la brisa”. Pero no. Seguía haciendo calor. ¿Cómo podía ser?

Todo lo que pudiera ventilar la tienda era poco.

Pues así pasaron los primeros 11 días. Hasta que un amanecer me derrumbé.

Estábamos acampados en una playa PRECIOSA de Mulegé.

Eran las 06:30 de la mañana y Mikel estaba preparando el desayuno (frío, por supuesto). Nos habíamos dado ya el bañito refrescante de por la mañana, y el sol estaba medio escondido detrás de la bruma del amanecer. Pero de repente, salió, y salió pegando fuerte.

El calor (lo juro, el sol ya quemaba a esa hora) me pegó tal bofetón en la cara que me derrumbé y rompí a llorar como una magdalena. ¿Cómo c*** podía hacer semejante ‘torrao’ a las 6 de la mañana? ¿Es que ni desayunar a gusto iba a poder?. J***, que ayunábamos durante el día, porque la comida ni siquiera apetecía con esas temperaturas. El mejor momento del día eran la primera y última hora, ¿y ni eso iba a tener ya?. Waaaaaa (Ane llorando).

Me metí al mar, y ahí me quedé durante casi dos horas. Hasta que recuperé la compostura y conseguí relajarme. Estaba de vacaciones; tenía que esforzarme por ver el lado positivo.

Mikel notó mi agobio (como para no) y me propuso irnos de la playa. Pero me daba rabia, porque no estaba dispuesta a que el sol pudiera conmigo. Así que nos quedamos un día y una noche más allí mismo. Palapa, libro y agua.

Pues esa noche llovió. Se empapó la tienda por dentro -no le habíamos puesto la cubierta, lógicamente- y acabamos durmiendo en un charco de agua con arena. No habíamos descansado así de bien desde que llegáramos a Baja. Durante 3 horas no hizo calor. De 4am a 7am.

Sin darnos cuenta, habíamos llegado al ecuador de nuestro road-trip por Baja California Sur. A las 10 de la mañana pasó un señor que vendía ceviche y pescado en la playa, nos subimos en la parte trasera de su pick-up, y nos fuimos con él.

Continuará.

 

¿Quieres saber más sobre alojamientos y transportes, por si un día terminas visitando Baja California Sur? Ve al siguiente enlace 😀

Cómo desplazarte y dónde acampar en BCS.

2 respuestas a “Llorando de calor -literalmente- en Baja California Sur.”

  1. […] el viaje es extremadamente cálido -Baja California Sur-, sustituimos los dos sacos por una sábana bajera doble, que además, sirve […]

  2. […] Esta foto se tomó nada más llegar. El sol ya se metía detrás de la montaña, pero nos bañamos igual… Y éste fue nuestro campamento base por un par de días. Hasta que nos fuimos… ¿por qué? Explicación AQUÍ =) […]

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