La Carmen menos turística de México

Llevábamos un par de meses sin ver el mar y decidimos buscar un vuelo barato a cualquier punto en la costa. De casualidad dimos a parar en Ciudad del Carmen (estado de Campeche), y nos encantó. Aunque todo el mundo nos dijera que no había nada que ver.

Transporte: los vuelos entre Cd. del Carmen y la CDMX (Ciudad de México) son baratos. Más o menos 60€ (1.300 MXN) el billete redondo. Y el aeropuerto en Cd. del Carmen está tan céntrico que puedes caminar hasta el centro (menos de 1h) o subirte en cualquiera de las líneas de autobús urbano, porque pasan por la avenida de en frente. 

Me acuerdo que estaba en la oficina cuando Mikel me llamó para decirme que había comprado billetes y me emocioné un montón en plan “bua, no sé qué del Carmen me suena un montón y además de ver en fotos de blogs y así de dar envidia”. Llevábamos poco tiempo en México y yo soy un desastre con la geografía; por entonces aún no ubicaba dónde cae cada estado y tal.

Estaba yo en mis ensoñaciones cuando le oigo decir “no es Playa del Carmen la que sale en las revistas que está cerca de Cancún eh, vamos a CIUDAD del Carmen que está en Campeche, al sur del Golfo de México“. Ajá.

A la hora de comer pregunté a todo el mundo en el trabajo, a ver si alguien conocía Ciudad del Carmen o sus alrededores. Sólo una persona había estado y me dijo que era feo y que no había nada que hacer. Pintaba bien la cosa.

La Ciudad en sí, es una ciudad pequeña que vive de la pesca de camarón y extracción de petróleo. Osease, desde las playas se ven las plataformas a lo lejos y la costa está repleta de puertos y botes.

Nos hicimos un selfie en esta plaza porque fue un giño en plan “jé, otro quiosco bonico, para variar”. 

Y en realidad estas son las únicas fotos que he encontrado en la ciudad, indagando en carpetas bastante antiguas. Dí que por entonces no me planteaba el blog, y cuando fuimos a la playa que teníamos frente al hotel no bajé más que con la toalla, y cuando pasé por la calle del mercado iba comiendo, y cuando nos adentramos en la zona de los pescadores de camarón me dio miedo sacar el teléfono… Vamos, que excusas tengo, por si os sirve alguna.

De todos modos, en los tres días que pasamos por la zona, no vimos a un solo extranjero así que intentábamos pasar lo más desapercibidos posible. El rojo intenso que conseguimos desde el primer día no ayudaba mucho.

Para que os hagáis una idea, compramos una licuadora en una venta de garaje y el chico se hizo una foto con nosotros. Aunque todavía no estamos seguros si quiso hacérsela porque le extrañó vernos por allí o porque por fin había encontrado a dos tontos a quienes venderles la licuadora. ¡Pero a día de hoy todavía funciona!

(Si hubiera tenido los reflejos suficientes para pedirle hacernos una con nuestro móvil, podía haberla puesto aquí. Por desgracia la emoción de tener una licuadora nos cegó). 

Pero vamos a lo importante: LA PLAYA.

Aquí es donde debería explicar que Ciudad del Carmen (junto con Isla del Carmen e Isla Aguada) tiene mar al norte y una laguna (de Términos) al sur. Las playas están al norte, aunque (esto lo explicaré en el siguiente post) en la laguna también se puede uno bañar.

La playa de Ciudad del Carmen no nos pareció demasiado bonita, la verdad; la mar estaba revuelta y como todo el malecón es un estacionamiento gigante de hoteles y bares, le falta el encanto de playa medio-salvaje. Por eso nos fuimos directos a Isla Aguada, y es lo que recomendaríamos a nuestros amigos.

Transporte: Desde la estación de buses de Ciudad del Carmen salen unas combis (furgonetas que hacen de minibús) hacia Isla Aguada cada media hora. El trayecto son solo 40 minutos (que cuando vives en México es como ir a la panadería de la esquina, jé). Me suena que el billete eran 20 pesos (1€) o a lo sumo 40.

Otra recomendación MUY recomendable (en el siguiente post entenderéis por qué) es pedir el teléfono del conductor o de la misma compañía, para así poder reservar una plaza para la vuelta. Por si las moscas. Lo he buscado y ya no lo tengo, pero vamos, que si lo pides te lo dan sin problema.

Nostros paramos a desayunar algo en el puesto que hay sobre la misma carretera. Ahí está Mikel feliz esperando a sus gorditas de cangrejo (que todavía no éramos veganos, claro). 

La combi pasa por algo parecido a un peaje, y te deja a la entrada del pueblo, donde hay un faro y varios restaurantes a la orilla de la laguna. Si echas a andar hacia el norte, sales a una playa que no termina nunca.

Tengo la sensación de que va poca gente a esta playa porque a lo lejos si te fijas bien (osea, no en la foto, sino cuando estás allí) se ven las plataformas petrolíferas. Admito que estropean un poco el paisaje, pero la playa es la misma, y digo yo (que por la cuenta que les trae) tendrán mucho cuidado de que el petróleo no se salga del tubito así que el agua está tan limpia como si no estuvieran.

No hay nadie en la playa. Y eran las 12 del día o así. Que no es que madrugáramos rollo blogger para tener el sitio para nosotros. 

Literalmente, vimos a dos personas en todo el rato que estuvimos paseando y haciendo el vago. No sé cuánto tendrá la playa de largo, pero mínimo 4km que son los que anduvimos. Y seguía, y seguía…

Este el Mikel (aunque parezca un hippie que lleva años viviendo en esa palapa) con la cabeza de una muñeca (¿?). Siempre tan simpático. 

Básicamente el día se resume en dos palabras: NOS QUEMAMOS. Un poco más.

Por eso nos compramos estos dos sombreros (que todavía nos llevamos a todos los viajes de sol y playa). Más vale tarde que nunca. 

Y ya protegidos y todo eso, fuimos a estrenarlos por el pueblo. Bueno, básicamente al faro.

Qué estilazo dan los sombreros, ¿eh?

Y terminamos en un sitio maravilloso donde comimos un montón y muy rico por menos de 100 pesos (5€) entre los dos. No tengo ni idea de cómo se llamaba, soy un desastre, y es de esos sitios pequeñitos y no explotados que no salen ni en google.

Confieso que nos sentamos a tomar una limonada solo para huir del calor y porque tenía unas vistas chulísimas. Y a lo tonto acabamos pidiendo un pez entero (creo q era una sierra), pero el plato estrella (y de lo único que tengo foto) fueron las jaibas, que son cangrejos, ultra fritas.

No va a pasar a menudo pero esta entrada la cerraré con esta foto de comida. Para una vez que me acuerdo de hacerle foto a un plato…

Tengo una foto/postureo pensada de cierre, claro, pero es para el próximo post; que será algo así como Parte2.cdcarmen.noborrar.bueno3… y aunque no pueda adelantar mucho, os puedo decir que viví (sufrí) una de esas aventuras que tanto han gustado en otras ocasiones. Ejem… NO BUCEÉ EN LA LAGUNA.

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