Flamencos Rosas, las ruinas de Uxmal y cenotes de Valladolid; desde Mérida

Mérida

Una ciudad colonial en tonos pastel. Siempre que se lo comento a alguien me mira con los ojos muy abiertos -como si me hubiera vuelto loca-, pero sigo creyendo que es una descripción bastante acertada de la ciudad de Mérida.

Capital del estado de Yucatán, es una pequeña ciudad con menos del millón de habitantes. Se encuentra a unos 20 kilómetros de la costa, por lo que no tiene playa, pero es muy colorida -como decía, en tonos pastel- y está llena de parques, plazas y edificios monumentales.

La catedral de San Ildefonso y la Plaza Grande son el centro físico y neurálgico de su centro histórico, y desde allí uno puede callejear por entre avenidas empedradas y cafés con encanto casi hasta el gran Paseo de Montejo -llamado así en recuerdo del fundador de la ciudad-. A lo largo del paseo hay infinidad de quintas, palacios y monumentos para admirar, además de restaurantes y hoteles de cierto nivel. No anduvimos demasiado en esta zona, la verdad.

Si vas con intención de ver museos y visitar los edificios por dentro, tal vez quieras reservar un par de días de tus vacaciones para conocer a fondo la ciudad. Por las noches hay variedad de espectáculos de música y danza -algunos gratuitos-, lo cual también puede ser un dato a tener en cuenta. Si en cambio tu plan es pasear y quedarte con la idea general de Mérida -como fue nuestro caso- con unas horitas puede que tengas suficiente. También puedes aprovechar que estás allí para conocer los yacimientos cercanos; de los que hablaré en el próximo punto.

Alojamiento:

En el Centro Histórico las camas en hostal están entre los 150-250 MXN (7-12€), y las habitaciones dobles cuestan a partir de 600 MXN (30€). Resulta un poco caro en comparación con otras zonas de México, pero es bastante económico si lo comparamos con otras ciudades de la Península de Yucatán, como Cancún.

Nosotros nos quedamos en el Hostal Catedral, a un lado de la Catedral de San Ildefonso -más céntrico imposible- donde la cama en dormitorio costaba 150 MXN por persona con desayuno incluido. Por un error de cálculo -rentaron más camas de las que tenían disponibles- nos trasladaron a una habitación privada manteniendo el precio inicial -nuestro día de suerte-, con vistas a la catedral incluidas. (Punto positivo: están dispuestos a adaptar el desayuno para veganos.)

Estamos todos de acuerdo en que la foto no vale mucho, pero es para hacernos una idea. Estas eran las vistas desde la habitación: las faldas de la catedral al centro, y el parque a la derecha. Era un primer piso, claro.

Llegar desde el aeropuerto de Mérida al Centro: 

Es súper fácil. Una vez sales al parking del aeropuerto, solo tienes que bordearlo y andar por el paseo que va en dirección noreste -es una acera ancha con jardines entre el paso para peatones y la carretera- unos 500 metros hasta que llegas a Benito Juárez. Sin cambiar de lado, a mano derecha verás una marquesina de autobús; por allí pasan 3 o 4 líneas que se dirigen hacia el centro de Mérida. ¡Ojo! Su destino final no es el centro histórico, así que es recomendable preguntar al chofer o activar el gps -en el móvil mismamente- para monitorizar la ruta, y así bajar cuando te parezca que estás lo suficientemente cerca de la zona que buscas. El centro es pequeño y se cruza andando enseguida.

En este mapa he marcado los sitios que visitamos cercanos a Mérida (de los que hablaremos a lo largo del post); para que podamos hacernos una idea de su ubicación.

Cenotes Santa Bárbara

Íbamos camino a Cuzamá (sus cenotes son muy famosos) cuando nos paró una mujer en la carretera para intentar vendernos un tour en Homún; que es exactamente el pueblo siguiente a Cuzamá. Así que, aunque no fuimos en su todoterreno como ella proponía (era mucho más práctico ir con nuestro propio coche hasta la puerta), acabamos visitando los Cenotes de Santa Bárbara, en el municipio de Homún, ubicado a 40 kilómetros al sureste de Mérida.

La entrada por ver sus 3 cenotes rondaba los 150 pesos (7€), aunque por lo visto los precios de los accesos son bastante volátiles y varían dependiendo de la temporada.

Para recorrer el terreno hay 3 opciones: puedes ir en una carreta tirada por caballos, en bicicleta, o andando. Los caminos están señalizados y acondicionados para pedalear sin ningún problema, y el recorrido resulta muy completo. Ves un cenote abierto, uno medio cerrado y otro completamente cerrado.

Nosotros estuvimos unas 2 horas, pero porque nos pasamos un buen rato en el agua en cada uno de los cenotes. En realidad están muy cerca los unos de los otros.

Uxmal y la Ruta Puuc

Uxmal.

A 90 kilómetros de Mérida se encuentra Uxmal; uno de los yacimientos mayas del periodo clásico más importantes junto con Chichén Itzá y Tikal. Se ubica en la llamada Zona Puuc, y aunque el recorrido del mismo nombre pasa por unas grutas y 5 zonas arqueológicas, las de Uxmal son las más impresionantes -opinión personal y subjetiva, claro-.

He marcado en el mapa los 6 puntos que conforman la Ruta Puuc. Nosotros empezamos por Uxmal, porque además de ser el más importante, era el más cercano desde Mérida.

El yacimiento arqueológico de Uxmal -con varias plazas, senderos y pirámides por las que pasear- está muy cuidado y verde. Sus edificios son por lo general más bien bajos -una o dos plantas, a excepción de las pirámides- y las fachadas están decoradas con jeroglíficos. Entre las ruinas también puedes ver iguanas y pequeños reptiles descansando al sol. Puesto que a mediodía puede hacer mucho calor, y se necesitan varias horas para disfrutar y ver todo lo que tiene que ofrecer, es recomendable ir a primera hora. Como siempre.

El acceso al yacimiento es bastante caro si lo comparamos con el estándar del INAH. Y es que además de los 70 MXN de entrada correspondientes al Instituto Nacional de Arqueología e Historia -quien gestiona los yacimientos en México-, en Uxmal se pagan otros 154 MXN extra si eres extranjero -93 para nacionales o residentes en México-. Este último cobro se realiza en nombre de la Agencia de Administración Fiscal de Yucatán. Resumiendo: son más de 200 pesos (unos 10 euros).

Los demás yacimientos que forman parte de la Ruta Puuc, en cambio, son mucho más económicos -algunos son directamente gratuitos y el resto cuestan entre 30 y 50 pesos mexicanos-. 

Por temas de itinerario, nosotros solo pasamos a ver Kabah; el más cercano a Uxmal. En este caso, tan solo se encuentra restaurada una pequeña parte de lo que fuera el asentamiento -al este de la carretera-, y por desgracia no está permitido pasearse por la zona aún sin habilitar.

Kabah.

Cruzando la carretera y siguiendo el camino unos 200 metros, llegas a una puerta de piedra. Allí cerca se encuentra la Gran Pirámide -aún sin excavar-; pero dada la densa vegetación es imposible acertar a ver nada.

“La puerta”.

Flamencos rosas en Celestún

Teníamos pocos días para pasearnos por Yucatán -cuatro-, pero queríamos ver “algo rosa” sí o sí. Al final del post entenderéis algo mejor de lo que hablo, pero por ahora basta decir que lo rosa que vimos fueron flamencos. Pink Flamingos, vaya. Y para ello fuimos a Ría de Celestún, una hora al oeste de Mérida.

La línea rosa son flamencos =)

Por suerte para nosotros, en diciembre la Ría de Celestún está repleta de flamencos rosas -no así en primavera, que por lo visto se mudan a otras partes de la república mexicana- y todo salió a pedir de boca. ¿Por qué son rosas? Según nos explicó el guía del tour, su color se debe al sedimento de la zona. Es decir, la alimentación que llevan estos flamencos hace que su plumaje se vuelva rosa con el paso del tiempo, y es que la laguna que se forma dentro del Parque Natural Petenes – Ría Celestún también tiene un tono rosáceo, aunque su apreciación varía dependiendo del sol.

Vimos cientos de ellos; si bien es cierto que los observamos desde bastante lejos, puesto que no puedes acercarte demasiado a los animales. Por una parte, porque apenas hay profundidad en la ría y la lancha no puede aproximarse mucho sin encallar, y por otra parte, porque no conviene estar molestando a los flamencos -sus patas son muy frágiles, o eso nos dijeron, y corren el riesgo de lesionarse si se les asusta-.

Tour en Celestún: 

Los botes salen cuando se llenan desde la Playa Norte de Celestún -en Celestún pueblo-, y el paseo dura entre 2 y 3 horas. Son 200 pesos por persona (menos de 10€), y para arrancar con el tour esperan a juntar entre 6 y 8 personas por lancha.

En el Hostal nos dijeron que el precio eran 150 MXN, pero después en la playa nos enseñaron un bonito cartel en el cual anunciaban las “nuevas tarifas”. Quién sabe; según las ganas igual hasta se puede negociar un poco, pero como todos se ponen de acuerdo es difícil hacer presión. 

Qué incluye la visita: según el panfleto promocional, el paseo recorre la playa de Celestún, te adentra en la ría donde ves los flamencos, te muestran la isla de los pájaros y terminas dándote un baño -si quieres- en un cenote de agua de tonos rojizos. Digo “según el promocional”, porque en nuestro caso parte del tour fue un desvío a la gasolinera del puerto y nos quedamos sin ver la isla de los pájaros -jaja-.

Yo iba tan emocionada pensando en los flamencos rosas, que hasta horas después no me di cuenta de que se había saltado una parada el listo del guía. Y supongo que mis compañeros no andaban muy a la zaga. En fin, queda dicho y así puede que evitemos que le pase lo mismo al siguiente 😉

Alojamiento:

A pesar de ser un pueblo pequeño, Celestún es bastante turístico -¡Bingo! los flamencos son famosetes– por lo que hay hoteles, hostales y cabañas a lo largo de toda la playa. Nosotros nos quedamos en una caseta muy económica – Cabañas y Camping Ría Celestún se llaman- junto al muelle. Aunque fuimos en temporada media-alta no tuvimos problemas de disponibilidad, por lo que -para variar- recomendamos llegar y buscar habitación in situ porque así puedes conseguir buenas ofertas.

En Ría Celestún la cabaña para 4 personas cuesta 600 pesos por noche (o sea, 150 MXN por persona), y es de lo más barato que hay por la zona. En nuestro caso, como llegamos bastante tarde -ya eran las 8 de la tarde- nos rebajaron el precio a 400 pesos (100 pesos por persona). La caseta tiene baño privado, y el alojamiento ofrece parking gratuito con vigilancia las 24 horas. 

Celestún pueblo:

Como decía, es pequeño; tiene menos de 10.000 habitantes. En la plaza central se encuentran la mayoría de locales hosteleros -restaurantes y un par de clubes donde tomar una cerveza-, y también tienen un supermercado con un cajero automático.

La playa en Celestún; es muy larga, pero hay poca sombra.

Tanto al sur como al norte del municipio, se extiende una playa larguísima de arena clara bastante impresionante y poco saturada. El mar forma parte del golfo de México, por lo que todavía está libre de sargazo -diciembre 2018-, y para bien o para mal -según los gustos- no hay terrazas, ni hamacas, ni sombrillas, ni servicios una vez te alejas de la zona hotelera.

Valladolid: Zací y cenotes cercanos

La ciudad de Valladolid -también colonial- normalmente se visita porque está muy cerca de Chichén Itzá, y funciona como zona de paso en la mayoría de los casos. Está a mitad de camino entre Cancún y Mérida, y tiene bastantes alojamientos, lo que hace de ella una parada técnica muy cómoda.

Pero también es bonita, y tiene un gran atractivo/distintivo turístico: un cenote enorme en pleno centro. Es el único “cenote urbano” que hemos conocido por el momento.

Cenote Zací:

Este increíble cenote descubierto está a 3 cuadras del parque central de Valladolid, la entrada cuesta 30 pesos y tiene varios puntos que hacen de trampolín. Aunque apenas entra el sol, bañarse en sus frías aguas es una gran tentación, porque está muy limpio (al menos cuando fuimos nosotros) y porque puedes probar a lanzarte desde lo más alto; o desde balcones algo más bajos si no quieres arriesgar mucho.

Merece la pena al 100%. Aunque solo sea por refrescarte un rato antes de partir hacia tu próximo destino. En las inmediaciones también hay un restaurante, y si estás comiendo en él creo que el acceso es gratuito.

Cenote Dzitnup

Muy cerca de Valladolid -a menos de 10 kilómetros- se encuentran los cenotes Samulá y Xkeken; unas preciosas pozas de agua cristalina subterráneas. La entrada por ver ambos cenotes son 120 MXN por persona (5-6 euros), y lo cierto es que solamente por lo fácil que es llegar, ya merece la pena.

El Samulá tiene una luz natural impresionante, y es que una pequeña ventana en el techo de la cueva deja pasar los rayos del sol, creando una imagen que parece de cuento.

El cenote Xkeken, en cambio, es totalmente ciego y tiene focos artificiales para poder iluminar el espacio. De todos modos, hay que puntuar que esta luz artificial se ha instalado con cierto gusto, y la baja iluminación se suma a una infinidad de estalactitas que caen sobre el agua creando un espacio igual de impresionante -incluso más- que en el Samulá.

El top3 que nosotros nos saltamos

Como ya he explicado en otras entradas sobre la Península de Yucatán, todavía no hemos tenido oportunidad de perdernos todo lo que quisiéramos por estos paraísos. Pero aunque no hayamos podido visitarlo todo, antes de partir solemos recabar información sobre más lugares de los que al final llegamos a conocer. Por eso -y siempre explicando de antemano que no tenemos experiencia propia- creo que hay un par de datos que merece la pena compartir en esta misma entrada:

Chichén Itzá 

Es el yacimiento arqueológico mexicano por excelencia. Diría que el 90% de la gente que llega a México de vacaciones por primera vez, dedica algún que otro día a visitar la Riviera Maya. Y de todos ellos, otro 90% se desplaza hasta Chichén Itzá. Nosotros aún no hemos ido; en parte porque nos da miedo la cantidad de gente que podemos encontrar, y en parte porque hemos preferido aprovechar los días para ver cosas menos “mainstream”. Iremos algún día. Creo yo.

Está a 2 horas de Cancún, de Playa del Carmen y de Tulum. A hora y media de Mérida, y a media hora de Valladolid. Y de todas partes hay autobuses -incluso tours- a Chichén Itzá. Me atrevo a decir que no tiene pérdida.

Las Coloradas y Río Lagartos

Instagram está cada vez más repleto de fotos tomadas en unas lagunas de color rosa llamadas Las Coloradas (de Yucatán). Si bien es cierto que la “rosez” de las aguas varía de unas fotos a otras -esa gran herramienta para ajustar la saturación hace su magia-, tengo entendido que Las Coloradas sí son rosas.

[Pequeño inconveniente] En realidad son salinas, y además de estar prohibido, el baño es físicamente imposible. Así que si tenías en mente nadar en agua rosa -como yo antes de dignarme en informarme un mínimo, jé-, ve haciéndote a la idea de que te vas a tener que conformar con la foto. Y las vistas, eso sí.

Para llegar a Las Coloradas lo más común es alojarse en Río Lagartos, y desde aquí tomar un tour. Río Lagartos se encuentra a unas 3 horas conduciendo desde Mérida o desde Cancún; cualquiera podría servir.

[Tip / como yo lo haría] Una amiga tuvo la suerte de encontrar salinas igual de rosas, pero menos transitadas (Las Coloradas se ha vuelto bastante turístico) alrededor del pueblo de Sisal. No están señalizadas, pero lo visto hay varios puntos donde puedes encontrarte sorpresas. Si tuviera el tiempo y un coche, vagaría un poco por la zona.

Las playas de Progreso

Si quiero irme de hotel -ya sea de todo incluido o a un hotel sin demasiados lujos- a tirarme en la playa y mi avión aterriza en Mérida, ¿a dónde voy?.

Lo más sencillo sería subir a la costa norte, a un pueblo llamado Progreso. Esto sería lo equivalente a la zona hotelera de Cancún, aunque todavía no está tan explotado. Tiempo al tiempo.

También aconsejaría a los futuros viajeros informarse sobre el estado del sargazo en las playas, pero eso ya debe hacerse una vez se aproxima la fecha de las vacaciones. Las corrientes varían y no es fácil seguirle la pista a la nueva “amiga”-hablo de la alga roja- de la Riviera Maya.

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2 respuestas a “Flamencos Rosas, las ruinas de Uxmal y cenotes de Valladolid; desde Mérida”

  1. […] recuerda el viaje a Mérida, sobre el que escribí una MiniGuía Viajarsinprisa? Pues todo comenzó “al […]

  2. […] FLAMENCOS ROSAS en Celestún, UXMAL y VALLADOLID; desde Mérida […]

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