En Caravana y escoltados por la policía

A ver, que soy consciente de que el título de este post es un poco Clicbait -un anzuelo de toda la vida-… pero dejadme que os cuente por qué lo he puesto. Que no me invento nada =)

¿Os acordáis de cuando estuvimos haciendo tours por Chiapas? Una de las razones principales por las que decidí movernos en grupo y no conducir por nuestra cuenta, era la seguridad. Como en cualquier parte de America Latina, se recomienda no conducir de noche en carreteras poco transitadas, así que tiramos de viajes organizados. Y listos.

Además, esta vez nos acompañaban mis padres y era la vez que menos me apetecía que nos asaltaran de todas las veces que hemos salido por México. No sé si me explico. Que yo quería hacerlo todo lo más ‘segurolas’ posible para ellos.

Pues eso. Que quería que los aitas estuvieran tranquilos y se sintieran seguros, y por eso organicé las visitas de Chiapas con agencias de viaje. In situ, pero con agencia.

La vida te sorprende siempre. Y bueno… digamos que la vuelta de Palenque fue -cuanto menos- original. Os cuento.

Llevábamos para entonces más de 6 horas de carretera, unas cuantas paradas para ‘comer o ir al baño’ a pleno sol, y los cuellos torcidos ya de las mil trescientas cuarenta y siete curvas hasta Palenque -si quieres saber más sobre el Tour que estábamos haciendo, haz clic aquí-, cuando estacionamos en el parking de la entrada al yacimiento. Por fin.

En el descanso anterior, dos de los viajeros habían llegado 15 minutos tarde al punto de encuentro -haciéndonos perder el tiempo a todos-, y el resto habíamos acordado que a la próxima nos íbamos sin ellos. No sé si de verdad nos hubiéramos ido, pero ese era el acuerdo. jeje.

El caso es que antes de abrirnos la puerta de la furgoneta el chófer dio un aviso importante:

Chófer: tienen hasta las 16:30 para visitar el yacimiento arqueológico, ¿sí? Después, por favor vengan todos PUNTUALES porque nos iremos en caravana

Yo (pensando): que no lo diga, por favor. 

Resto de viajeros: silencio absoluto. 

Chófer: por favor, estén aquí a la hora porque es muy importante irnos todos juntos. 

Viajeros: ‘¿Caravana?’ se escucha un murmullo general. 

Yo (pensando): que no lo diga por favor. Que no lo diga…

Chófer: porque ha habido asaltos en la carretera y debemos salir todos juntos. Es muy importante que esta vez sí vengan puntuales. 

Yo (pensando): ya está. Verás la que me cae…

Chófer: quien no esté a la hora se quedará aquí. 

Yo (pensando): ale, pues ya está todo dicho. 

Bajamos todos bastante calladitos; como si no hubiera pasado nada.

De hecho mis padres ni siquiera hicieron comentarios al respecto.

Y se fue todo el mundo a ver las ruinas. Hasta luego Mari Carmen.

¿Veis? Ni siquiera se nota en nuestras caras que nos hayan dicho nada sobre ninguna probabilidad de asalto. Ni parece que haga los 23987021384ºC que hacía.

La vuelta más segura del 2019

A las 16:15 empezamos  a reunirnos todos los pasajeros en el estacionamiento. La combi no estaba. Bueno, no estaba ni nuestra combi, ni ninguna de las otras 40 que habían ido allí a dejar turistas. Así que esperamos.

A las 16:32 se subió la última pasajera, mientras el resto (al menos yo, y también mi madre, que yo la veía) mirábamos atentos a ver qué hacían las demás furgonetas. Intentando averiguar cómo funcionaba aquello de la caravana. Y nada. Eso era un poco desastre, porque ni siquiera salimos todos a la vez.

Yo pensaba: igual el tramo peligroso es el que va del yacimiento a la carretera principal, y basta con salir antes de la hora del cierre (que era a las 17:00) para así no pillar el camino desierto. Osea que ya casi estamos a salvo…

Pero no. Seguíamos y seguíamos para delante. Solitos en la carretera.

Una vez pasada la ciudad de Palenque, la combi aparcó en el parking de una comisaría de policía y el conductor se bajó de la furgo. Me pareció ver que registraban la matrícula en una lista que sostenía uno de los policías… minutos después el chófer volvió a subirse y arrancó.

Yo ya no entendía nada. Jajajaja. Íbamos -o parecía- solos otra vez.

Poco kilómetros más adelante paró en el arcén, y yo aproveché para pasar a unos baños públicos que había allí mismo. También se bajó otro señor que se puso a hablar con la policía, y me acerqué a preguntarles a ver si sabían algo -porque yo estaba perdidísima con el tema-. Y me contaron que justamente la tarde anterior habían asaltado una furgo llena de turistas en ese tramo.

“Entonces no hay día más seguro que hoy para hacer este recorrido”, pensé. Pero me lo guardé para mí y volví a mi asiento sin hacer ningún comentario.

En algún momento nos llegó la información de que éramos 18 las combis que formaban la caravana, y casualmente la nuestra iba a la cabeza -por eso no veíamos la fila-. A lo largo de la carretera pasamos varios puntos de “control” donde había camionetas de la policía que saludaban al paso.

Y tras 3 horas de ‘tensión’ -más o menos-, llegamos a Ocosingo sanos y salvos. El tramo que va de Ocosingo a San Cristóbal está mucho más transitado y esa carretera ya es considerada como segura. Así que en Ocosingo se terminaba la caravana. 

Entrecomillo la ‘tensión’, porque tampoco es que fuésemos con el cuello torcido, pero es cierto que yo iba más atenta que de costumbre a la carretera. Y veía a mi madre en el mismo plan-jajajja-, pero me sorprendió ver a mi padre echando una cabezadita y todo. Fue genial, porque cuando nos hablaron de los asaltos pensé que ya les había chafado la tarde, pero nada más lejos de la realidad.

A Mikel -adelante a la derecha en la foto- lo he puesto dormido también, porque siempre que es un trayecto largo se duerme. Y largo me refiero a más de 20 minutos. Menos mal que tengo mi Kindle que siempre me acompaña. (L)

En Ocosingo se bajó todo el mundo del vehículo -para ir al baño o comprar algo de picoteo- y alguno de los 2931384 turistas que había en esos 100 metros cuadrados le contó a mi madre el asalto de la víspera. Imposible guardar allí un secreto, oye. Pero ya había pasado “lo peor” y me sorprendió ver que mis padres ni siquiera se inmutaron.

Siendo objetivos, no había día más seguro para hacer ese tramo. Estaba más vigilado que nunca, y -digo yo- los asaltantes no iban a ser tan tontos de hacer la misma dos veces seguidas, ¿no?

Y esa fue la vez que volvimos escoltados por la policía. Y aunque haber viajado la víspera hubiera dado para un post más emocionante… me alegro de tener que contar esta anécdota, y nada mas =)

SI VIAJAS A CHIAPAS PRÓXIMAMENTE,

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2 respuestas a “En Caravana y escoltados por la policía”

  1. […] Palenque, Cascadas de Agua Azul y Misol-Ha. Una aventura más para el recuerdo; volvemos escoltados por la policía. Todo bien. Sin comentarios […]

  2. […] de las tardes, el tour volvió en caravana y escoltado por la policía, y yo -sinceramente- nunca me he sentido más segura y menos asaltable que ese […]

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