De road-trip por el Centro Occidente mexicano (Semana 1)

Esta semana, y probablemente la que viene, va a ser Mikel quien publique en viajarsinprisa.com (aunque lo haga desde mi usuario, por simplificar el tema técnico). Las fotos son aporte mío; porque a él le costaría un rato localizarlas, y para algo hago copias de todo…

Probablemente, si te planteas tu primera visita a México, lo primero que te venga a la cabeza es visitar Yucatán. Si vives en Estados Unidos, Baja. Y si eres de los un poco más alternativos, Chiapas. El resto del país tiende a ser ninguneado, pensando siempre que no hay tiempo, o que no es tan sobresaliente.

Hace poco vinieron de visita mis padres, que ya habían conocido Yucatán. Y decidimos que lo mejor era embarcarlos en un road-trip por la zona central del país, aprovechando que vivimos en ella. Eso, y que sencillamente, nos encanta.

¿Qué me voy a encontrar?

Menos playa, de todo.

El centro de México está lleno de ciudades coloniales -como ya sabéis, suficientes para aburrir a Ane-, Pueblos Mágicos, montañas para todos los gustos, semi-desiertos, cascadas de colores imposibles, lagos… lo que tú quieras.

No van a faltar sitios donde darte un chapuzón.

Y si eres de los que no perdona la arena, puedes hacer desvíos de 2-3 horas en un par de puntos para aplatanarte junto al mar.

¿Cómo me muevo?

El transporte en autobús es perfectamente viable. Para aprovechar al máximo esta opción, aprovecha los desplazamientos de más de 6h para hacer noche en el autobús, que como ya hemos comentado en otros post, son muy, muy cómodos. Si bien no es lo mismo que dormir siempre en hotel, un régimen en el que intercalas una noche de cama con una noche de bus, es aceptable.

El autobús es útil para ir a ciudades, pero te complicará llegar a sitios recónditos -Cascada de Tamul, los dos Puente de Dios, Wirikuta, santuarios de la mariposa Monarca, o el Nevado de Toluca-, donde tendrás que confiar en el autostop, y tener paciencia.

El viajar en bus es cómodo, pero resta flexibilidad y no te permite llegar a todos los lados. Por tanto, si quieres salirte de las principales ciudades y pueblos mágicos, necesitarás un coche. La gasolina aún no está a niveles de Europa -aunque prácticamente a doblado el precio desde que llegamos a vivir aquí en 2016- y hay alquileres muy económicos.

Foto de un coche cuqui -aunque poco práctico- en Jalpan de la Serra.

Siempre merece la pena hacer un recorrido circular -como el que proponemos-, para devolver el coche en el mismo punto y no pagar gastos extra. Los peajes sí son similares a los de España -muchas veces para una carretera de dos carriles-, y las carreteras gratuitas son una lotería; las hay geniales, las hay que de repente, dejan de estar asfaltadas.

¿Dónde duermo?

En las zonas rurales -todo lo que sean cascadas, pueblos en la sierra, etc.- se puede acampar en prácticamente todos los sitios, si bien a veces hay que pagar una cuota, que suele oscilar entre los 50 y 150 pesos por tienda. Hay sitios en los que acampar es mágico: Mirador de 4 Palos o Wirikuta. Otros son agradables, y otros, sencillamente, la forma de evitar un hotel -Real de Catorce, por ejemplo, es un lugar donde los hoteles son muy caros, y hay una maravillosa explanada detrás de la plaza de toros, donde está permitido acampar-.

Este, por ejemplo, es el mirador de Cuatro Palos en Sierra Gorda; donde se acampa bajo los árboles. También hay letrinas secas y una palapa para los campistas.
Esta explanada se encuentra junto a la plaza de toros de Real de Catorce; y aunque en la foto esté vacía, en época de peregrinación se llena de jóvenes.

En la mayor parte de los sitios donde puedes acampar estás a una distancia aceptable en coche de una población con hoteles. De hecho, si bien hemos visitado muchos de estos sitios durmiendo en tienda, con mis padres hemos hecho el recorrido completo de hotel, así que tenemos un nuevo -y terrorífico- insight; en México faltan hoteles de gama media.

Cuando hablamos de hoteles de gama media, nos referimos a alojamientos como este -que tenía terracita y café gratis- de Valle de Bravo; donde pueden dormir 4 personas por menos de 40 euros (800 pesos).

En muchos pueblos, hay habitaciones lúgubres de las que tanto os gusta que subamos ilustraciones, por 200 o 300 (10-15 euros) pesos la noche, y luego salta directamente a experiencias boutique de 1300 pesos (60 euros). Esto no pasa en los sitios más grandes, como Morelia, Guadalajara, o incluso Xilitla.

Recorrido

Nosotros tuvimos 2 semanas enteritas de road-trip, así que nos pegamos 14 días de carretera y manta. Pero, para así ofrecer diferentes opciones y no hacer eterna esta entrada, vamos a dividir el viaje en 2 tramos. Porque ambos recorridos -aunque diferentes- son igualmente divisibles y acoplables. Si tenéis el tiempo suficiente, merece la pena realizar los dos 😀

Semana 1: naturaleza y México profundo

Estas son las paradas y puntos clave que vamos a recorrer:

CDMX – Querétaro – Jalpan de Serra – Xilitla – Tanchachín – Tamasopo-Real de Catorce – Wadley. 

La Ciudad de México tiene muchísimo que ofrecer, y es probable que en tu primera visita a México quieras perderte en ella un par de días -mínimo-. ¿Quieres saber cuáles son nuestros rincones preferidos de esta enorme metrópoli?

A la sustancia. Esta primera propuesta es preciosa en cuanto a contrastes; sales de la CDMX -puesto que lo más probable es que vueles a la Ciudad de México- hacía Querétaro, la ciudad donde vivimos, con un precioso centro histórico colonial, para de allí adentrarte en el semi-desierto hasta llegar a la Sierra Gorda, donde puedes encontrar tanto coníferas como bosques tropicales.

Jalpan de la Serra.

El principal núcleo de esta sierra es Jalpan de Serra, también con centro colonial, aunque radicalmente distinto a Querétaro. Antes de llegar a la población, hay 3 paradas imperdibles: el Mirador de Cuatro Palos, con unas vistas espectaculares sobre la serranía, el Puente de Dios del río Escanela y la Cascada del Chuveje.

Mirador de Cuatro Palos.
La cascada del Chuveje.
Puente de Dios; en la Sierra Gorda.

En estos dos últimos hay que llevar bañador, ya que en Chuvejé hay pozas, y los principales atractivos del Puente de Dios son una cueva por la que pasa el río, que puedes cruzar por el agua, y un cañón, que también puedes descender nadando. En los dos casos basta con saber nadar, no hay casi corriente.

Este es el cañón por el que puedes nadar en Puente de Dios.

De Jalpan seguimos por distintos valles, donde hay poca población y mucho árbol, hasta Xilitla. La orografía y vegetación de esta zona puede recordar al norte de la península ibérica, con bosques y pastos para ganado en valles muy pronunciados.

El centro de Xilitla.

Xilitla es un pueblo mágico muy acogedor, encima de una loma. El principal atractivo aquí es el Jardín Surrealista de Edward James; un poeta muy rico que quiso hacerse sus propias ruinas en un bosque tropical. Tan solo decir que es realmente imperdible. Si lo visitas fuera de época de lluvias, también hace falta bañador; para disfrutar de sus pozas con ‘toboganes’ y de paso refrescarte. 

Algunas de las decenas de esculturas / monumentos / edificaciones que adornar el gigantesco jardín surrealista.

La siguiente parada es Tanchachín, un núcleo pequeñísimo en mitad de un amplio valle de pastos. Esto ya es México profundo. Llegando al poblado se cruza el puente sobre el rio Tampaón, de color turquesa. En la comunidad hay un sinfín de pequeñas pozas y meandros de las mismas aguas, pero la principal razón para venir aquí se encuentra en subir remando el rio, hasta llegar a la Cascada de Tamul.

La Cascada de Tamul mide más de 100 metros, y tanto el color del agua como el paisaje varían dependiendo de la época del año. Aquí, las aguas se ven turquesas -en persona se aprecia aún más su tonalidad-, y aunque la cascada es impresionante, lo es más en época de lluvias.
Esta otra foto se tomó un mes de junio -en temporada de lluvias-. La foto parece estar borrosa, pero no se puede apreciar “bien” la cascada, porque el agua salpicaba hasta donde estábamos nosotros.

El lugar es único, pero hay que subir a las ocho o nueve de la mañana, para que, además, esté vacío. Se puede rapelar desde arriba, pero nunca lo hemos probado.

La excursión de la Cascada de Tamul también incluye una parada -y baño- en la Cueva del Agua.

Siguiendo hacia el norte por el valle se llega a la carretera que une San Luís con Tampico; se toma dirección San Luis, para llegar a Tamasopo, donde merece la pena visitar el Puente de Dios. Aquí exigen llevar chaleco para bañarte. 

Siguiendo la cuerda, pasas a una cueva en la que el agua se ve de un azul precioso, para cruzar a las cascadas y el río que siguen por el otro lado. Es uno de los lugares más “de cuento” que he visto -habla Ane-, pero no había forma de capturar su magia en foto. Y tampoco llevaba cámara acuática ese día… una pena.

En Tamasopo mismo -a pocos kilómetros del centro por la carretera principal- hay un parque con cascadas; “Las cascadas de Tamasopo”. Aunque los saltos de agua sean bonitos, lo cierto es que el mantenimiento del lugar deja bastante que desear, y al entorno le queda poco de ‘natural’ -con carteles de Coca Cola cada pocos metros-, por lo que solo lo recomendamos en caso de que alguien necesite refrescarse, o tenga que matar el tiempo. 

Tiene algunos rincones muy bonitos -la verdad-, pero abunda el desorden y el “descuido”.

Una vez podemos dar por “vista” la Huasteca Potosina, para seguir con el road-trip tomamos la carretera a San Luís, diciendo adiós a la densa vegetación. De camino, se puede hacer un desvío para ir a visitar Los Peroles, una poza de aguas cristalinas en mitad del desierto. La carretera es terracería; y aunque se puede llegar con un coche normal, hay que conducir con mucho cuidado, ya que está llena de agujeros y badenes. Pero merece la pena. 

La visibilidad es increíble y el agua está tibia. Es uno de los “rincones secretos” que más nos ha enamorado.

El rumbo nos lleva ahora hacia el norte, a un Pueblo Mágico a 2800msnm: Real de Catorce. Rodeado por una sierra desértica, este pueblo mágico fue un boom minero que ahora ofrece la fantasmagórica imagen de varias minas abandonadas, así como vistas sobre el desierto de Wirikuta -espacio sagrado de la cultura Huichol, y procesión habitual en busca del peyote-.

Sobre este pueblo encantador y sus alrededores ya publicamos hace unos meses un post; para aquellos que además de subir a sus cerros, quieras perderse en el desierto de Wirikuta. 

Al fondo puede ver la Sierra de Catorce; en una foto tomada desde la carretera que baja a Estación Wadley, Vanegas, etcétera. Tenéis toda la información necesaria en este otro post.

Hasta el momento ya hemos visto semi-desiertos, ciudades coloniales, pueblos mineros, bosques tropicales, sierras y cascadas; y sólo llevamos una semana de viaje.

Clic aquí para ver LA SEGUNDA PARTE DE ESTE VIAJE; no te pierdas el final… =)

 

2 respuestas a “De road-trip por el Centro Occidente mexicano (Semana 1)”

  1. […] como cuando alquilamos coche en Yucatán, contratamos un taxi particular en Cuba o salimos de roadtrip con nuestro propio […]

  2. […] acordáis del road-trip que hicimos con los padres de Mikel? ¿Aquel sobre el que Mikel publicó la semana pasada? Hoy cerraremos un ciclo… esperando que los tips sirvan de ayuda para que alguien pueda […]

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