Antigua Guatemala; ciudad colonial.

Nos acordamos de Antigua Guatemala cada vez que visitamos una ciudad colonial y creedme, si vives en México, son unas cuantas. Incluso hemos terminado viviendo en una… :’)

Antigua Guatemala vista desde el Cerro de la Cruz y el Volcán de Agua al fondo. Se sube al cerro desde el mismo centro de la ciudad en menos de una hora de paseo. Aunque también hay opción de subir en Tuk-Tuk por unos 30Q. 

En todas las guías recomiendan dedicar un mínimo de 3 días para visitar Antigua, así que paramos 2 noches. Tengo que admitir, que aunque la ciudad es preciosa nosotros la vimos en poco más de una mañana. Una mañana larga. Me explico; en algún punto del viaje con tropecientas escalas nos confundimos con la hora y llevábamos los relojes una hora adelantados. Es decir, salíamos a la calle a las 7am, y todavía nos sorprendíamos de que no hubiera nadie (convencidos de que eran las 8am, claro). Pensaréis, ¿esta gente no tenía móviles inteligentes de esos? La respuesta es NO. Recordad… nos iban a asaltar (jé), así que llevábamos patatófonos.

Antigua es, por lo que he leído y he podido ver, el lugar más visitado de Guatemala seguido del Lago Atitlán, Semuc Champey y Tikal (estad atentos a los próximos posts). La ciudad está repleta de hostales y escuelas de español, las calles empedradas están limpias y en cada esquina hay un café trendy.

Aunque, por razones que pronto explicaré, nosotros justo empezábamos nuestro acercamiento hacia el veganismo (a.k.a. Vegetalia) y no puedo aconsejar sobre temas culinarios etcétera. Nuestra dieta consistió en guacamoles caseros básicamente. Llegué medio enferma tras el viaje, así que mantuve una dieta vegana estricta (lo cual me curó, lo juro) y de paso nos ahorramos unas moneditas.

Alojamiento: Llegamos sin tener ninguna reserva (acierto) y, a pesar de ser víspera de Navidad y temporada alta, no tuvimos ningún problema en encontrar alojamiento. Las habitaciones dobles rondaban entre los 150-400Q la noche. Cuando digo habitación doble, me refiero a que el único lujo era la privacidad. Entiéndase, con el aseo fuera y nada de desayunos incluidos. Pero para estar en pleno centro de la ciudad más turística del país, no estaban mal.

Aquí Mikel haciéndose sus huaraches, en la puerta del hostal, con suela que compramos en el mercado. Dato: se acababa de comprar unas minimal para el viaje que (sorpresa) se le olvidó meter en la maleta. Aunque… yo me olvidé el cargador de la cámara y tuvimos que comprar una nueva en el aeropuerto de Atlanta. Lo dejaremos en empate.  

 PD: Atentos al blanco nuclear que manejaba el primer día.

 

Básicamente nos pasamos dos días metidos en el mercado que hay al oeste de la ciudad, que hace a su vez de estación de autobuses/camiones. Fue lo que más nos gustó, la verdad. Luego hemos descubierto que en realidad lo que más disfrutamos de las ciudades son los lugares no tan turísticos. Paseamos un par de horas por el centro (el que sea), nos miramos y nos decimos: “pues visto, ¿no?”. Y salimos del mapa de colores (léase, los monumentos con número y explicación) a comprar fruta y ver la gente pasar. Puede que seamos raritos, no lo niego, pero por lo general preferimos ir allí donde haya cuerpos de agua (lagos, ríos, pozas, mar) y/o verde.

Error/despiste/cuidado: ¿Veis ese 10, que no es un 10 pero parece un 10, de la esquina superior derecha? Bueno, pues yo sí que lo vi, Y en lugar de pagar 40 quetzales por unos aguacates, pagué 220 (o sea, dos billetes de 100 y dos billetes de 10) porque me confundí. Me sentí bastante tonta cuando me di cuenta. TARDE.

Intentamos gastar hasta el último quetzal antes de subir al avión de vuelta, pero nos dejamos un billete de estos entre papeles. Lo guardo de recuerdo de aquel bonito despiste.

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