Pico Turquino, Cuba.

Antes de partir de viaje nos costó mucho recopilar información sobre las opciones para subir al Pico Turquino. El precio de la entrada, las diferentes rutas, cómo llegar, si es obligatorio llevar guía, si se puede acampar… y un largo etcétera. Por eso, ahora que lo hemos vivido en primera persona, queremos compartir todo lo que aprendimos.

GUÍA PARA SUBIR AL PICO TURQUINO

Hay dos rutas (dos rutas “oficiales” mejor dicho) para subir al Pico del Turquino. La montaña más alta de Cuba -con poco menos de 2.000 metros- se encuentra casi a orillas del mar, lo que hace el ascenso desde la costa bastante intenso. También es el recorrido más corto, y la opción más económica, por lo que nosotros decidimos mentalizarnos -para la cuesta arriba que nos esperaba- y subir al Turquino desde las Cuevas. Un ascenso de 1974 metros en tan solo 11km; escaleras y más escaleras, claro.
El Pico Turquino luciéndose el atardecer anterior a nuestro ascenso (L)
Aunque por el camino pudimos recopilar también algo de información sobre la ascensión que se realiza desde el otro lado -desde el barrio de Santo Domingo-, de lo que nosotros podemos hablar en primera persona es -obviamente- de lo que necesitas saber para subir y bajar por las Cuevas. Fueron unas 10 horas de caminata en total, incluida una media hora de descanso.
Al final de esta entrada compartiremos también datos útiles para aquellos que quieran subir desde Santo Domingo, incluso para aquellos que quieran subir por un lado y bajar por el otro; que también es posible.

Antes de nada: Cómo llegar a las Cuevas

Paradas estratégicas: Santiago – Chivirico – Uvero – Ocujal – Las Cuevas.
Sí, son muchas. La logística de ir por tu cuenta se las trae. Pero es divertido =)
La Estación Biológica las Cuevas del Turquino se encuentra sobre la carretera de la costa que une Pilón con Chivirico. Esta carretera, que va desde el sur de la provincia de Granma hasta Santiago de Cuba, está bastante poco transitada.
Para llegar a Chivirico lo más sencillo es viajar desde Santiago. Perfecto, porque la ciudad merece la pena al 100% y así ya tienes excusa para pasar por allí.
Oficialmente -aunque en Cuba todo tiene solución- solo puede realizarse el recorrido en autobús los martes, jueves y sábados. La guagua -el bus- sale de Chivirico a las 7 de la mañana, va hasta Pilón, y vuelve esa misma tarde a Chivirico. Y suele ir hasta los topes.
Por suerte -para nosotros- esta vez fuimos en periodo vacacional, y eso significa que hay bastante transporte privado realizando la ruta. Es decir, son grupos de medianos a grandes que se organizan para contratar transporte, y por echar una mano -o por rentabilizar la excursión- recogen a gente por el camino. Gracias a esto, y aunque tuvimos que hacer 3 o 4 transbordos, conseguimos llegar desde Santiago de Cuba hasta el campamento base de las Cuevas en el mismo día -un miércoles-.
El autobús para Chivirico sale de la estación de la Calle 4 -en Santiago de Cuba- a las 06.00 am. Si todavía hay plazas libres, también realiza una parada sobre la carretera que pasa por delante de la Estación de Ferrocarril. Puntualizo lo de «si hay plazas libres» porque a nosotros nos dejó en la parada -jeje-, pero poco después pasó un camión de transporte privado que también iba para Chivirico.
Teniendo en cuenta que el autobús costaba menos de 10 pesos cubanos (0,50 €)) por persona, y el camión costó 50 (2,5€), diría que merece la pena ir hasta la Calle 4 para asegurarte una plaza en el transporte «más público».
Por lo menos pudimos disfrutar del amanecer por la ventana trasera del camión…
Una vez en Chivirico, salimos a la carretera -que era donde esperaba todo el mundo al transporte- a ver cómo avanzábamos para las Cuevas. A las 3 de la tarde sale un autobús de Chivirico hasta las Cuevas; pero nosotros llegamos alrededor de las 10 de la mañana, por lo que decidimos probar suerte. Y la tuvimos.
En la estación de camiones de Chivirico.
10 minutos después nos recogió otro camión que nos llevó hasta Uvero por 7 pesos (0,30 €). En Uvero esperamos casi una hora hasta que nos recogió el siguiente camión que nos llevaría hasta Ocujal – 5 o 7 pesos más-. Y en Ocujal, «alquilamos» el camión hasta Las Cuevas.
Digo que lo «alquilamos» porque el conductor nos ofreció el servicio de taxi privado por 5 pesos Convertibles (5 €), y nosotros aceptamos a cambio de que dejaran subir también a los 6 paisanos que buscaban transporte a las Cuevas.
Y así, tras salir del ‘hotel’ en Santiago a las 6 de la mañana y subirnos en 3 camiones diferentes, llegamos a las Cuevas sobre las 12:30 del mediodía. Otra opción hubiera sido realizar el trayecto -de poco más de 3 horas- en taxi; que debería costar unos 100 CUC (100 €) por el grupo completo. A nosotros nos salió por menos de 20 € en total. Si tienes tiempo, es un paseo bonito, y una aventura entretenida. Lo recomendamos =)
Vista del Campamento las Cuevas desde la carretera.

Elige la ruta para el ascenso: 

Nuestra idea inicial -aunque como ya explicaba al principio, no teníamos muy claras las opciones reales- era ascender desde las Cuevas, y descender por Santo Domingo; haciendo noche por el camino. La lógica indica que es más fácil llegar de Santo Domingo a la ciudad de Bayamo – que de las Cuevas a Santiago-; y como el siguiente paso era visitar Sancti Spiritus, nos convenía salir a la autopista lo antes posible.
Peeeeeeero, tras charlar un rato con el guarda del parque y el director -los encargados de atender en el campamento base-, nos decidimos por hacer la excursión en un único día, y descender también por las Cuevas.
Por qué: 
– Llevar un guía es obligatorio; en caso de querer descender por el otro lado, los del campamento de las Cuevas tienen que llamar a Santo Domingo, para que otro guía nos recoja en la cumbre y nos baje por el otro lado.
– No está permitida la acampada libre; en caso de hacer noche en el Parque Nacional, los excursionistas tienen que alojarse en el campamento San Joaquín y el estar afinados con el resto de turistas le quitaba bastante encanto a la aventura. El campamento se encuentra en el camino que va del Pico Turquino a Santo Domingo.
– Nos dijeron -y luego lo pudimos comprobar- que no hay agua de camino. Solo puedes rellenar las cantimploras en el kilómetro 3,5. Y lo mismo del otro lado. Por lo que ir a pasar la noche por nuestra cuenta supondría cargar con 4 litros por persona. Mínimo.
– La ascensión en un día cuesta 20 CUC (20 €) pero la excursión de 2 días y 1 noche vale 45 CUC (45 €). Lo cual nos parecía ya un poco caro para subir al monte a andar, que era la finalidad real.
– Si volvíamos por el mismo sitio -las Cuevas- podíamos hacer la ascensión sin mochilas. Y aunque viajábamos ligeros, los 7 kilos a la espalda -o la ausencia de ellos- se iban a notar. Y mucho.
* De hecho, y aunque pude subir sin ningún problema -Ane al teclado- creo que no habría sido capaz de hacerlo con la mochila. También hay que tener en cuenta el calor y la humedad… y a mí el subir con las manos en los bolsillos me dio la vida. 

Qué incluye la «excursión»:

Los 20 CUC por el ascenso y descenso en el día incluyen: servicio de taquillas -te cuidan la mochila-, el guía -aunque la propina va aparte-, un botellín de agua a la salida, un botellín de agua a la vuelta, y un almuerzo al llegar. El almuerzo consiste en arroz con pollo o pescado, algo de fruta y un picoteo -como plátanos fritos-. Ah, y también una ducha al aire libre; que sienta a las mil maravillas.
Las vistas del campamento son súper agradables. Ahora imaginaos allí comiendo un arrocito tras una ducha fresca… ya me vais entendiendo, ¿verdad?
La excursión de 2 días valorada en 45 CUC incluye: el guía -también, con la propina aparte-, el ascenso por las Cuevas, almuerzo en el campamento San Joaquín, la noche en cabañas, un desayuno y el paseo hasta Bartolomé Masó. El transporte de Bartolomé Masó hasta Santo Domingo -que solo puede realizarse en taxi o shuttle- no está incluido y viene a costar otros % CUC (5 euros) por persona.

Campamento las Cuevas; como en casa. 

La palapa del alto es el campamento base de Las Cuevas. Precioso.

Hicimos el viaje con las tiendas de campaña, principalmente para poder dormir en alguna playa cercana a Las Cuevas -una pequeña comunidad de apenas 30 viviendas donde no hay alojamientos-. Pero al final, el guarda y el director nos ofrecieron quedarnos en una caseta de madera que hay en el mismo campamento a cambio de la voluntad; porque así ellos se quedaban más tranquilos.

Cuba es súper seguro y en realidad nunca pasa nada, pero tenían un pequeñísimo miedo a que nos robaran alguna mochila, y preferían quitarse de responsabilidades =)

A última hora tuvimos que montar las tiendas en el césped porque la cabaña estaba repleta de mosquitos y hormigas -de las que pican, y mucho- y gracias a eso disfrutamos de una noche estrellada maravillosa.

En realidad todo el que llega de víspera, porque el ascenso conviene empezarlo de madrugada, duerme en el campamento. Los guardas te prestan colchonetas para tirar en el suelo, y en el mismo refugio hay dos habitaciones con camas -sin sábanas y tal, pero con camas-.

  • Según entendimos, si vas a hacer noche allí, cuenta como que has hecho la excursión de 2 días y 1 noche -es decir, pagas 45 CUC por persona-, pero creemos que esto solo aplica a los turistas extranjeros. Porque de hecho, al día siguiente supimos que los cubanos solo pagaban 5 pesos cubanos (20 céntimos de euro) por subir al Turquino – y nosotros 20 euros, ejem-. Entendemos que la tasa es para ayudar a la conservación y cuidado del Parque Nacional, por lo que estamos de acuerdo en que se pague más; pero tenía que dar el dato en algún momento.

No sabemos si el Chino -el guarda forestal- nos vio pinta de estar desnutridos o qué, pero nada más llegar nos preparó un arrocito -y pollo para los no veganos del grupo-. Al final pasamos la tarde en la «recepción» del campamento, jugando a las cartas a la sombra con unas vistas espectaculares, en lo que fue el mejor «hotel» que tuvimos en todo el viaje. El lugar es súper agradable, y todo el personal muy amable y acogedor.

Tienen hasta mascota; el gatito más cariñoso que me he encontrado nunca =)

Por la tarde bajamos a la playa -de piedras-, y antes de acostarnos volvimos a disfrutar del arroz blanco más rico que comimos en toda la isla. En lo que nos mentalizábamos para el esfuerzo que nos esperaba al día siguiente.

EL CAMINO AL TURQUINO; el ‘sacalenguas’.

Vaya por delante, que no soy -ni mucho menos- una montañera experimentada. He intentado -porque ambas veces me he quedado a pocos metros de la cima- subir un par de cuatromiles en mi vida, y poco más. Por eso, y temiendo el calor que pudiera hacer por el camino, llevaba mentalizándome para enfrentarme a estos 2.000 metros unas cuantas semanas. Desde que compramos los vuelos a Cuba.

Creo que me lo había imaginado taaaan difícil -porque aunque 2.000 no suena demasiado terrorífico, hay que tener en cuenta que partes desde los 0 metros literamente-, que al final me pareció hasta fácil. Sufrí más en el descenso.

No se ve ni cascorro -lo sé- pero es que era de noche 😛

Es recomendable salir cuando todavía es de noche -entre las 5 y 6 de la mañana-, para así quitarte los primeros 3 o 4 kilómetros -que son por una pista sin apenas sombra- antes de que asome el sol. El camino no tiene pérdida, y los 2 cruces que hay están muy bien señalados. De todos modos; como ya he explicado, el guía es obligatorio, así que no te pierdes ni queriendo.

Para cuando llegamos al campamento del kilómetro 3,5 -donde puedes rellenar la cantimplora-, habíamos sudado las camisetas totalmente. Y eso que ni siquiera nos dio el sol.

Nuestro guía -Elpidio- señalando el Pico Turquino desde el campamento del km 3. Que en realidad está en el kilómetro 3,5 😛

Poco después viene el tramo al que llaman «el Sacalenguas» -os podéis imaginar por qué-, y básicamente es todo para arriba. Escaleras y cuestas, muy para arriba.

Antes de llegar a la cumbre desciendes unos 300 metros -que te da un poco de bajón, porque lo que quieres es llegar ya jaja-, para volver a subirlos. Así que terminas subiendo más de 2.000 metros en realidad. O así lo veo yo 😛

El equipo «estirando» o no se qué en el campamento Cuba, y Elpidio el pobre flipando un poco. Ya no quedaba (casi) nada.

Lo mejor de nuestro ascenso: cuando iba a empezar a pegar el sol, empezó a llover con fuerza. A mí esto me dio la vida, porque fue como darse una ducha fría, y entre que estuvo nublado y llovió a ratos, no pasé más calor en el ascenso.

Reto conseguido.

El Pico del Turquino: desde la cima en sí no se ve nada. Es una pena, pero en realidad el busto está ubicado en una explanada pequeñita rodeada de árboles de 2 – 3 metros, por lo que no hay vista panorámica, ni nada parecido. El guía nos contó que se está barajando la opción de construir un mirador, pero por ahora es solo un proyecto.

Por suerte, a lo largo del ascenso hay varios puntos donde disfrutar de las vistas al mar. Que para algo hace uno el esfuerzo de subir…

 

Casualidades: una semana antes de llegar nosotros le cayó un rayo al busto de José Martí y todavía estaba en fase de «reparación». Curioso de ver.

Llegamos al busto de José Martí -en el pico- a las 11.30 am, tras 5 horas y media de ascenso. Nos tomamos cuatro fotos, comimos una barrita de maní, y para abajo. Porque sobre la 1 de la tarde suele empezar a llover, y el descenso se puede complicar y volver un poco resbaladizo. No se diga más; me faltó poco para echar a correr cuesta abajo.

Ilusamente creí que sería más fácil la bajada; pero no. Tardamos 4 horas y media en llegar al campamento base. Y ni siquiera paramos a beber agua en el kilómetro 3. Ya nos habían avisado de que lo más duro eran los últimos 4 kilómetros -porque los haces a mediodía, a casi 40 grados, y ya vuelves un poco cansado, y no hay sombra- pero no me imaginaba lo que me esperaba.

Soy bastante torpe cuesta abajo, así que se me hizo eterno. Y me dolían los pies, las rodillas y hasta la espalda baja -jajaja- pero supongo que es normal. Al día siguiente bajaba las escaleras de forma un poco cómica -las agujetas- pero no hubo más secuelas.

Qué felicidad haber ido, haberlo conseguido y estar de vuelta. Ahora ya podíamos tomar mojitos; que el esfuerzo del viaje estaba hecho 😛

Las propinas a los guías:

Los guías de montaña tienen un sueldo muy bajo -por debajo de los 20 euros al mes-, y aunque pagas la entrada y «el acompañamiento» se espera que des propina.

No hay una tabla ni unas tarifas. Nos fuimos con la idea de que normalmente se dejan entre 5 o 10 pesos por persona. PERO OJO: los cubanos dan la propina en pesos cubanos, y los extranjeros en pesos convertibles. Repito, no es obligatoria, pero… es un gesto bonito. Ya que al guía también le supone un esfuerzo -a algunos más que a otros- y cuenta con esa ayuda para vivir.

EXTRAS: Subir al Turquino desde Santo Domingo. 

Vuelvo a aclararlo; toda esta información es la que conseguimos recopilar preguntando a gente que hizo el ascenso anteriormente, al guía, a los guardas… etcétera. 

El acceso al Parque Nacional Turquino -solo el acceso- desde Santo Domingo son 35 CUC (35 euros por persona) para los extranjeros, y aunque se puede hacer en el día, dado que por esta vía son 18 km de ida y 18 km de vuelta, lo habitual es dividir la ruta en dos partes. El primer día llegan a San Joaquín, duermen en cabañas, y al día siguiente salen pronto para el Pico Turquino, volviendo a la tarde hasta Bartolomé Masó. Y desde aquí se toma un taxi a Santo Domingo

No entendimos por qué, pero el guía nos dijo que la excursión para atravesar el parque -entrar por Masó y salir por las Cuevas- cuesta 90 CUC (90 euros) si partes desde el lado de Santo Domingo. Mientras que hacerlo a la inversa sale a la mitad de precio.

Dado que la comunicación por carretera es más sencilla si accedes por la ruta norte, es donde llegan la mayoría de turistas extranjeros. La lógica me dice que estará más explotado, y por eso los precios están más altos.

Las agencias de viajes te ofrecen el tour completo -con transporte desde y hasta Bayamo- por entre 80 y 120 CUC (más o menos lo mismo en euros) por persona. Como en todo, habrá que negociar. Si llegas hasta Bartolomé Masó por tu cuenta -contando con los 35 CUC de acceso- puedes conseguir la excursión desde Bayamo en unos 65-70 CUC.

Premio. Cuidado con los pies, porque aunque yo no lo supe hasta el final, por lo visto hay víboras. Sí, algo venenosas. Nos encontramos a ésta a pocos kilómetros del campamento.

Una respuesta a “Pico Turquino, Cuba.”

  1. […] PICO DEL TURQUINO; la montaña más alta de Cuba. Asciende con nosotros al pico más alto de la isla… […]

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