Preparar un viaje sin agencias

Anticiparte a lo que vivirás durante tus vacaciones, hace que la experiencia total del viaje se extienda en el tiempo. El hormigueo en el estómago empieza nada más comprar los billetes.

Viajamos sin reservar nada y sin un plan cerrado, pero eso no significa que no hagamos un trabajo de «investigación» previo. Lo que preparamos es un plan totalmente abierto a posibles cambios, pero siempre (o casi siempre), contamos con una ruta más o menos definida. Y para ello, aprovechamos que en casa hay internet, hay cobertura y hay dónde conectar el teléfono, para llamar en busca de información. Porque en mitad de ninguna parte puede que no tengas nada de esto, y te encuentres «perdido», sin una idea de hacia dónde tirar.

Es más que probable que a lo largo del camino, alguien nos recomiende visitar tal o cual sitio, o desviarnos X kilómetros para ver no sé qué. Pero no esperamos que esa persona aparezca frente a nosotros según nos bajamos del avión (o del autobús), porque no suele ser así. Así que, para aprovechar el tiempo al máximo, nos ponemos en marcha nada más llegar y luego Dios dirá. Para ello necesitamos un destino previo, o varios, así que nos lo trabajamos en casa. La información es oro.

DEFINIR LAS PRIORIDADES

Lo típico que hago es ‘googlear’ un «qué ver en _ _ _ _» y leer unas cuantas -muchas- entradas al respecto. Estudio guías de viaje, foros, etcétera, sin cortarme un pelo en saltar de un link al siguiente, para abarcar lo máximo posible, y no quedarte solo con la lista del ‘top5’ de Tripadvisor. No tenemos nada en contra de estas listas, pero si te limitas a ellas, acabas yendo solamente a los sitios donde va el 99% de la gente.

Dependiendo de cuánto tiempo estaremos en el lugar, yo elijo varios sitios que denominaré como «imprescindibles» y otros tantos que pasarán a ser «secundarios». Es decir, aquellos que visitaremos si nos sobra tiempo o nos pillan de paso entre los «imprescindibles».

Sí esto lo hace Mikel, la línea entre “imprescindible” y “secundario” es mucho más difusa. Y acabas en Oasis Chiyú.

UBICARTE EN EL MAPA

Acto seguido -para asegurarme de la viabilidad del plan que acabo de montarme en mi mente-, dibujo un mapita, marco los puntos, y calculo las distancias aproximadas de un lado a otro. Así, de un simple vistazo, puedo hacerme a la idea de cuál es el mejor orden a seguir, sin perder tiempo en desplazamientos innecesarios.

Mikel es mucho menos amigo de los mapas; él cree que sirven de poco, y que lo realmente importante es tener información sobre los transportes. Muchas veces, aunque dos sitios estén cerca físicamente, pasar de uno a otro es difícil.

Es probable que a estas alturas, tengamos que desestimar uno de los puntos y buscar otra opción. Por ejemplo: si voy a estar una semana y para ver X cascada voy a «perder» 3 días en desplazamientos, tendré que valorar si de verdad merece la pena, o si prefiero intercambiar un «imprescindible» por dos o tres «secundarios». De todos modos, el «imprescindible» seguirá anotado en la lista, porque -al viajar con un plan abierto- es probable que en algún momento terminemos allí.

Esta foto es del post «Primer contacto con America Latina», pero me viene como anillo al dedo. Además, es el mapa que más me he currado nunca.

DISEÑAR DOS O TRES VARIABLES, POR POSIBLES CAMBIOS EN LA CLIMATOLOGÍA, ETCÉTERA

Según la época del año en la que viajes, es probable que sea temporada de huracanes, de tormentas, que haga un calor de morirse, o que te encuentres a temperaturas bajo cero. Por eso, todo esto conviene mirarlo antes de ir, y tener siempre un plan B.

Si pasa un huracán cerca, lo más probable es que el mar esté revuelto, y no merezca la pena ir a un sitio «ideal» para bucear, porque la visibilidad será nula. O puede que quieras hacer una ruta de 5 días por el monte; pero si hay tormentas y llueve todo el día, los caminos estarán embarrados, las carreteras pueden estar cerradas por deslaves, y sobre todo, puede que no te apetezca tanto andar durante horas bajo lluvias continuas.

Aunque no siempre puedes predecir lo que te deparará el tiempo, y por si acaso es recomendable llevar una buena capa. En Semuc Champey (la foto) nos llovió a cántaros a última hora. Por suerte, pudimos disfrutar del sitio antes.

CONTACTAR CON EL DESTINO

Personalmente, a mí al principio me daba pereza ponerme a buscar teléfonos y emails de contacto, porque pensaba «seguro que todo está en internet». Pero no. En (casi) todas partes hay oficinas de información, y si no la hay, puedes contactar con una agencia de tours (que éstas sí que están en todas partes). Como quien no quiere la cosa, muestras interés por lo que oferta la agencia, y sin necesidad de contratar nada con ellos, aunque sea indirectamente, te darán información.

Yo suelo preguntar por restricciones, por opciones de alojamiento (para saber si podré acampar, básicamente) y por los tipos de transporte y carreteras de la zona. No significa que necesariamente me vaya a limitar a lo que digan; soy consciente de que una vez llegue allí es más que probable que haya otras formas de hacer las cosas, pero me sirve de referencia.

Mikel también llama a veces, pero dudo que siquiera él sepa para qué; los que le conocéis sabéis que sí se le ha metido en la cabeza que va a hacer “B”, da bastante igual que el del teléfono le diga que no es recomendable. Y he de reconocer que a veces le sale bien, y acabamos haciendo cosas ‘out of the box‘ (fuera de lo establecido). Otras, no tanto. 

Este lugar se encuentra siguiendo el río de El Nicho (Cienfuegos, Cuba) hacia abajo. Apenas va nadie, porque lo suyo es seguirlo río arriba que es donde se forman las cascadas. Los del lugar recomendaban quedarse dentro del parque, pero Mikel tenía que salir a explorar. De haberle dejado, hubiéramos seguido el río hasta el siguiente valle.

En mi experiencia, los operarios públicos de información están encantados de ayudarte, y los trabajadores de agencias turísticas todavía más. Aunque con estos últimos hay que filtrar la información, porque siempre tienen una visión más de negocio, y no es lo que buscamos.

ESTUDIAR LAS VÍAS DE COMUNICACIÓN

En pueblos pequeños y zonas aisladas, será muy fácil dar con el transporte; porque no habrá muchas opciones.

Pero en el caso de ciudades, ayuda bastante el localizar con anterioridad las principales estaciones de autobús y las rutas que salen desde cada una de ellas. Si preguntas a cualquiera que pase por tu lado como se llega «a ese poblado junto a la poza X», es probable que no lo sepa, porque no pilla ese bus a menudo; si es que ha ido alguna vez al «poblado junto a la poza X». En cambio, si ya sabes que el autobús que buscas sale desde la estación Y, seguro que todo el mundo sabe indicarte cómo llegar a esa estación.

De nuevo, es más que probable que una vez allí descubras otro modo de llegar al «poblado junto a la poza X». Pero por si acaso, yo siempre me apunto ese tipo de datos. No quiero perder 3 horas en recorrer 5 estaciones de bus hasta que acierte.

Aunque si viajas sin prisa (guiño guiño) puedes acabar esperando 8 horas en una parada; como nos pasó a nosotros en este caso. En un entronque en Cumanayagua (Cienfuegos, Cuba). Todo-el-día estuvimos allí.

GUÍA PERSONAL DE VIAJE PRE-VIAJE

Dependiendo del estilo de viaje (si no voy a tener internet o dónde cargar los aparatos electrónicos) yo suelo apuntarlo todo en un cuaderno. El móvil se puede estropear o te lo pueden robar; el cuaderno seguirá «funcionando» aunque se moje. Básicamente este es el listado de lo que suelo incluir en la Guía pre-viaje:

  • Teléfonos de contacto: posibles alojamientos, oficinas de información, terminales de autobús, números de emergencia…
  • El mapita: tras haberlo dibujado a mano, ya me lo sé de memoria pero me gusta llevarlo porque es cuqui y no pesa. Jé.
  • Listado de «imprescindibles» y «secundarios»: tras haber llamado a los sitios, apunto junto a cada uno de ellos la información relevante; como horarios, tarifas, etcétera.
  • Rutas y líneas de transporte: direcciones, carreteras y desvíos (a ojo de buen cubero) que tendré que tomar. Para tener una referencia.
Antes -cuando todavía no habíamos empezado con la web y tal- sólo llevábamos un diario de viaje cuando lo considerábamos «un viaje importante». Es decir, solo tenemos apuntes de Cuba. Jajaja. Pero ahora estamos empezando a apuntar más las cosas, y a grabar vídeos, a sacarle fotos a todo… cuando nos acordamos, claro.

DECISIONES DE ÚLTIMO MOMENTO: QUÉ ME LLEVO EN LA MOCHILA

Lógicamente, lo que vayas a meter en ella dependerá de tus planes, de las temperaturas, etcétera. Si está previsto un huracán en la costa, no voy a cargar con las aletas y la máscara de buceo durante todo el viaje, porque la visibilidad será casi nula y no compensa.

Si va a hacer 30ºC a la sombra, no necesitaré ropa térmica, pero si voy a subir al monte y a dormir a 0ºC, además de las térmicas me llevaré un buen aislante. Lógico. Lo difícil es adaptar tus necesidades a un viaje en el que vayas a encontrarte de todo. Y es ahí cuando nosotros metemos la pata más de una vez. Hemos pasado fríos y calores, pero siempre a niveles «normales»; menos mal. Vamos mejorando con cada mochila que hacemos.

Próximamente nos gustaría preparar un artículo más específico de cómo ahorrar peso y espacio que llevar a la espalda. Mientras tanto, puedes echarle un vistazo al listado de nuestros Errores típicos a la hora de preparar las mochilas.

¿Hay mayor sensación de libertad, que sentir que te basta con lo que llevas a la espalda para ser feliz?

Una respuesta a “Preparar un viaje sin agencias”

  1. […] ya sabréis a estas alturas -si leísteis en su día el post sobre Cómo organizamos un viaje– nos gusta viajar sin un itinerario fijo, y rara es la vez que vamos a un hotel como el […]

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